“Listos para la carga al machete”: Cuba desafía a EE.UU. en el Primero de Mayo
El mensaje de Raúl Castro y el desfile frente a la embajada estadounidense ratifican que, aunque acorralado, el régimen no tiene intención de ceder.
Con un notable despliegue de fuerzas del Ministerio del Interior y agentes de seguridad, se celebró en La Habana el desfile por el “Día Internacional de los Trabajadores”, para el cual fueron movilizados miles de cubanos. La marcha se realizó en las primeras horas de la mañana y no tuvo como escenario la Plaza de la Revolución, como fue habitual durante décadas, sino la Tribuna Antimperialista José Martí, a escasos metros de la Embajada de los Estados Unidos.
Presidido por Raúl Castro, quien a sus 94 años apareció vestido de uniforme militar, y por Miguel Díaz-Canel, el acto no fue convocado por organizaciones sindicales libres. Al estilo típico de los sistemas totalitarios, funcionó más como declaración de lealtad al régimen que como un espacio para dar voz a los reclamos de los trabajadores. El lema “La Patria se defiende” y el verso del Himno Nacional “Morir por la Patria es vivir”, convirtieron el desfile en un intento de demostrar unidad a los ojos del mundo y un desafío a la Casa Blanca.
Horas antes, un mensaje de Raúl Castro, publicado en las redes sociales de Díaz-Canel, marcó el tono del día: “Nos mantenemos con el pie en el estribo y listos para la carga al machete, junto al pueblo y como un combatiente más, contra el enemigo y nuestros propios errores, seguros de que siempre retumbará en esta tierra el grito mambí: ¡Viva Cuba libre!”.
Poco antes, en abril, el propio Castro había enviado una carta al Ejército Central de Cuba reafirmando su confianza en que los soldados sabrían “enfrentar cualquier agresión, convencidos en la victoria”. Y desde enero el Consejo de Defensa Nacional, presidido por él mismo, aprobó nuevos planes para la transición a un “Estado de Guerra”.
Con el país sumido en una profunda crisis, el régimen enfrenta hoy su etapa más oscura: protestas populares casi diarias a las que solo es capaz de responder con represión, más de un millón de emigrados en los últimos cinco años y más de mil presos políticos en las cárceles, y el desgaste de una imagen que tras décadas desgobierno lo ha alejado de sus antiguos aliados. En este contexto, el acto por el “Día de los Trabajadores” no fue solo un intento de mostrarse firmes ante los Estados Unidos, sino también un desafío a quienes dentro del país o en el exilio quieren cambios.
Solo hay dos caminos para Cuba, advierte Marco Rubio

Días antes de que se realizara ese acto en La Habana, el 27 de abril, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio concedió una entrevista a Fox News donde hizo un duro diagnóstico sobre el futuro de Cuba. Según Rubio, solo hay para el país dos caminos posibles: o bien la crisis se agrava hasta un punto de no retorno, o se realizan reformas económicas sustanciales, aunque esas reformas, dijo, “son imposibles con esta gente al mando”.
Para Rubio, el problema de fondo es el modelo. “El marxismo, en general, no funciona”, afirmó, añadiendo que los dirigentes cubanos “no saben nada de economía y no les importa nada la economía. Solo les importa el control”. Rubio reconoció, sin embargo, que un colapso total tampoco beneficiaría a Washington: una crisis humanitaria a 90 millas de las costas de Florida sería un problema.
Pero sus declaraciones fueron más allá del diagnóstico de la crisis cubana. “Los chinos, los rusos y otros utilizan habitualmente a Cuba para sus propios fines, a solo 90 millas de nuestras costas”, dijo y advirtió: “No vamos a permitir que un ejército extranjero, ni un aparato de inteligencia o de seguridad, opere con impunidad a 90 millas de las costas de Estados Unidos. Eso no va a suceder”. Y la Embajada de EE.UU. en La Habana difundió sus palabras en redes sociales.
La respuesta del régimen fue inmediata: el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, calificó de “absurdas” las acusaciones insistiendo en que Cuba “es un país pacífico que no agrede a otros, no permite que su territorio se use contra otros y tiene un historial limpio contra el terrorismo, el crimen internacional organizado y la violencia”.
También reaccionó el portavoz de la cancillería china, Lin Jian, asegurando que la relación entre su país y la isla es “legítima y transparente”, al tiempo que advirtió a Washington: “Fabricar excusas, difundir rumores y difamar a otros no puede servir de pretexto”, dijo, añadiendo que China “apoyará firmemente a Cuba en la salvaguardia de su soberanía nacional y su seguridad”.
La escalada de las tensiones y la renuencia al cambio

Las declaraciones de Rubio coincidieron con una decisión del Senado estadounidense que le permite a Trump emprender acciones militares contra Cuba sin la aprobación del Congreso, y al mismo tiempo que en aguas al sur de Cayo Hueso, a 150 km de Cuba, el Comando Sur iniciaba su ejercicio FLEX2026.
El objetivo de estas maniobras militares, que incluyen el uso de drones de alta autonomía, inteligencia artificial y fuerzas navales convencionales, es probar la capacidad de la marina para enfrentar redes narcoterroristas en el Caribe. Pero varios expertos han señalado que la tecnología desplegada tiene aplicaciones que van mucho más allá del combate al narcotráfico.
Estos movimientos se producen días después de que venciera el plazo de dos semanas dado por Washington a La Habana para liberar prisioneros políticos de alto perfil y dar muestras de su voluntad de llegar a un acuerdo. En ese contexto, el régimen anunció un indulto a más de 2000 presos, pero la organización Prisoners Defenders confirmó que ninguno de los liberados era en realidad un preso político.
Desde entonces, el discurso del régimen cubano se ha endurecido aún más, con llamados al pueblo a prepararse para una guerra inminente, recogida forzosa de firmas entre los ciudadanos como apoyo a la tiranía, y declaraciones de altos funcionarios rechazando cualquier exigencia que implique cambiar su estilo tiránico de gobierno.
Todo ello apunta a un estancamiento de las conversaciones secretas que se venían celebrando entre ambos países. El mensaje de Castro, según el cual los cubanos están “listos para la carga al machete”, y el desfile del 1 de mayo frente a la embajada estadounidense en La Habana, ratifican que, aunque acorralado, el régimen no tiene intención de ceder.
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