Madres buscadoras llevan la crisis de desapariciones en México hasta las puertas del Mundial de Fútbol
Una movilización reunió a colectivos de al menos 10 estados para exigir búsqueda, verdad y justicia en un país con más de 130.000 personas desaparecidas.
Más de 400 madres integrantes de colectivos de búsqueda marcharon la noche del 10 de junio en Ciudad de México hacia el Estadio Banorte, conocido históricamente como Estadio Azteca, para visibilizar la crisis de desapariciones en el país en la víspera del arranque de la Copa Mundial de Fútbol 2026.
La movilización avanzó por Calzada de Tlalpan, una de las principales vías de acceso al estadio, con fotografías de personas desaparecidas, carteles y consignas para exigir búsqueda, verdad y justicia. La jornada fue convocada bajo el lema “Iluminemos la búsqueda”, en un contexto de atención internacional sobre la capital mexicana por el inicio del torneo.
La protesta reunió a madres, familiares y colectivos de al menos 10 estados del país. Su objetivo fue situar la crisis de desapariciones en el debate público, en contraste con el despliegue institucional y mediático asociado al Mundial.
México supera las 130.000 personas desaparecidas
México registra más de 130.000 personas desaparecidas y no localizadas, según datos oficiales del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. El dato refleja una crisis acumulada durante décadas, atravesada por la violencia criminal, la impunidad, la falta de investigaciones efectivas y el rezago forense.
La movilización del 10 de junio no fue un hecho aislado. En todo el país se han formado numerosos colectivos de madres que buscan a sus familiares ante la insuficiencia de las respuestas estatales. Entre ellos se encuentran organizaciones como Madres Buscadoras de Sonora, Mariposas Buscando Corazones y Justicia, Ángeles de pie por ti y Corazones sin Justicia.
Estos colectivos tienen antecedentes en una tradición de búsqueda y denuncia de larga data en México, vinculada a familiares de víctimas de desaparición durante las décadas de 1960, 1970 y 1980. Uno de los referentes históricos es el Comité Eureka, surgido en el contexto de la llamada “guerra sucia” del Estado mexicano contra militantes y movimientos políticos de izquierda.
Madres que buscan ante la falta de respuestas
Las madres y familias buscadoras han asumido tareas que corresponden al Estado: rastrear terrenos, recibir denuncias, documentar hallazgos, acompañar a otros familiares y solicitar la intervención de autoridades forenses. En muchos casos, también buscan en hospitales, prisiones, zonas de trabajo sexual, áreas donde viven personas en situación de calle y rutas migratorias, ante la posibilidad de que sus seres queridos hayan sido víctimas de trata, secuestro u otras formas de violencia.

Según reportes de la organización Madres Buscadoras de Sonora, desde 2019 ese colectivo ha localizado 1.230 cuerpos en fosas clandestinas y 1.300 personas con vida.
Los colectivos denuncian que la falta de búsqueda efectiva, la lentitud de las investigaciones y el rezago forense prolongan el sufrimiento de las familias. También sostienen que, cuando la búsqueda recae sobre los propios familiares, el Estado incurre en una forma adicional de violencia institucional.
La búsqueda expone a madres a amenazas y ataques
La búsqueda de personas desaparecidas en México es una labor de alto riesgo. Madres y otros familiares han denunciado amenazas, hostigamiento, desplazamiento forzado, agresiones y ataques al acudir a zonas con presencia de grupos criminales o escasa intervención institucional.
Entre los casos documentados se encuentra el de Arantza Ramos Gurrola, quien buscaba a su esposo y fue asesinada en 2021 tras participar en una jornada de búsqueda en Ortiz, Sonora.
También se han documentado los asesinatos de Rosario Lilian Rodríguez Barraza, quien buscaba a su hijo y fue asesinada el 30 de agosto de 2022, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, y de María Carmela Vázquez, asesinada ese mismo año mientras buscaba a su hijo desaparecido.
El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México ha advertido sobre la inseguridad que enfrentan las madres buscadoras y ha pedido al Estado mexicano abrir canales de comunicación y espacios de trabajo para diseñar medidas de protección efectivas.
Mujeres buscadoras en México: violencia, salud y precariedad
Amnistía Internacional documentó la situación de mujeres buscadoras a partir de más de 600 testimonios y cuestionarios aplicados en 30 estados de México y en países de Centroamérica. Según la organización, el 97% de las mujeres consultadas ha enfrentado al menos una forma de violencia durante su labor.
Las agresiones incluyen amenazas, extorsión, acoso, ataques, tentativa de secuestro, asesinato o desaparición. A ello se suman consecuencias económicas, familiares y de salud: pérdida de empleo, endeudamiento, enfermedades crónicas, insomnio, ansiedad y aislamiento social.

Pese a estas condiciones, los colectivos continúan organizándose para capacitar a otras familias en la denuncia de desapariciones, la búsqueda en campo, el conocimiento del marco jurídico y el acompañamiento en procesos forenses. Su trabajo ha creado redes de apoyo entre familias que siguen sin conocer el paradero de sus seres queridos.
Migrantes desaparecidos en la ruta hacia Estados Unidos
La crisis de desapariciones también afecta a personas migrantes que atraviesan México hacia Estados Unidos. Madres buscadoras y familiares de migrantes cubanos desaparecidos concluyeron una jornada de búsqueda en la frontera sur de México. Durante cinco días intentaron obtener pistas sobre su paradero, pero no encontraron nuevos indicios.
Los migrantes fueron vistos por última vez cuando se dirigían a abordar una lancha en la comunidad de San José El Hueyate, en Mazatán, Chiapas. El trayecto formaba parte de su ruta hacia el norte de México. Familiares de los migrantes participan en la Quinta Brigada Internacional de Búsqueda, integrada por personas originarias de Cuba, Honduras y Ecuador.
La marcha hacia el Estadio Banorte situó los reclamos de las madres buscadoras en el escenario público previo al Mundial. Mientras México recibe atención global por el torneo, los colectivos exigen que la desaparición de personas sea tratada como una prioridad nacional.
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