Arte │ Gabriele Münter, más allá de la sombra de Kandinsky
Artista clave del expresionismo alemán, Gabriele Münter jugó además un papel esencial en la protección del arte de vanguardia durante el nazismo.
Pocos nombres resuenan en la historia del arte moderno con la fuerza del de Gabriele Münter (1877-1962). Aunque durante décadas fue injustamente eclipsada por su relación con Vasili Kandinsky, la crítica especializada la reconoce hoy como una figura central del expresionismo alemán y una artista clave en el tránsito hacia la pintura abstracta.
Nacida en Berlín, Münter estudió en escuelas de arte para mujeres en Düsseldorf y luego en Múnich. También se interesó en la fotografía, que la ayudó a desarrollar un agudo sentido de la composición. Pero la definición de su camino ocurrió tras matricular en la escuela Phalanx, donde llamó la atención de Kandinsky, quien vio en ella a una artista con una sensibilidad cromática innata. Allí entró en contacto con la corriente posimpresionista. La influencia de Matisse, Gauguin y van Gogh fue fundamental en la maduración de su estilo, caracterizado por el uso del color para evocar sentimientos más que para representar la realidad.
El Jinete Azul y el rescate del “arte degenerado”

En 1909, Münter compró una casa el pequeño pueblo de Murnau, en los Alpes bávaros, y se estableció allí con Kandinsky. Otros pintores como Alexej von Jawlensky y Marianne von Werefkin, acudían por temporadas para pintar y pensar juntos los destinos del nuevo arte de vanguardia.
En Murnau, Gabrielle transformó el paisaje en una explosión de subjetividad. La simplificación de las formas, la búsqueda de una armonía más íntima que realista en los espacios naturales, y el uso de gruesos contornos negros para definir los elementos de su pintura, distinguen su obra en este período.
La fuerza expresiva de su trabajo en esos años impulsó a Kandinsky a emplear colores puros y a adentrarse en el expresionismo abstracto, una influencia que la crítica no reconocería hasta mucho después. En esa etapa, Gabriele Münter fue una de los fundadores y de los más activos miembros de El Jinete Azul, grupo que rompió los moldes de la pintura académica y abrió paso al arte moderno.
Con el inicio de la Primera Guerra Mundial, Münter y Kandinsky se mudaron a Suiza. Luego, en 1914, él regresó a Rusia y terminaron su relación. Tras la guerra, Münter volvió a Alemania. Pero con el ascenso del nazismo la obra de los vanguardistas comenzó a ser perseguida como “arte degenerado”. Münter guardó en secreto y logró salvar de la destrucción más de trescientas pinturas de Kandinsky y otros artistas, obras que en 1957 donó a la galería Städtische de Múnich.
La pintura de Münter ha sido expuesta en importantes museos de todo el mundo. En reconocimiento a su trayectoria creativa y a su ejemplo personal, se estableció en 1994 el Premio Gabriele Münter, dedicado a visibilizar el trabajo de las mujeres artistas.
Vea a continuación una galería con once de sus obras más relevantes.
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