Médica cubana de 73 años recoge latas en Camagüey para sobrevivir
Maura, anestesióloga con décadas de experiencia, continúa vinculada al sistema de salud, pero la precariedad salarial la ha llevado a vender desechos reciclables para sobrevivir.
Una médica anestesióloga cubana de 73 años recorre las calles de Camagüey recogiendo latas para venderlas como materia prima, pese a haber dedicado décadas al sistema de salud y continuar trabajando después de presentar su jubilación.
La mujer, identificada como Maura en testimonios difundidos recientemente en redes sociales, expone una de las caras más duras de la crisis cubana: profesionales altamente calificados que, tras años de servicio público, no logran cubrir sus necesidades básicas con el salario que reciben.
Una anestesióloga obligada a buscar sustento en la basura
Según el relato divulgado, Maura trabajó durante décadas como anestesióloga y pertenece a una familia vinculada a la medicina: sus dos hijas también son profesionales de la salud. Sin embargo, su preparación, su trayectoria laboral y su edad no le han garantizado una vejez digna.
A los 73 años, recoge latas en la vía pública para venderlas como material reciclable y conseguir dinero para alimentarse. La imagen de una especialista médica cargando bolsas con desechos resume el deterioro de las condiciones de vida de miles de trabajadores estatales en Cuba.
El contraste con la exportación de servicios médicos
El caso de Maura contrasta con el discurso oficial que presenta la medicina cubana como uno de los mayores logros del sistema. Mientras profesionales como ella enfrentan pensiones y salarios insuficientes dentro de la isla, el Estado mantiene brigadas sanitarias en el exterior como una de sus principales fuentes de divisas.
Según cifras datos oficiales cubanos, alrededor de 24.000 médicos y otros profesionales de la salud trabajaban en 56 países durante 2025. Más de la mitad se encontraban en Venezuela, país que históricamente ha pagado esos servicios mediante acuerdos bilaterales, incluido el envío de petróleo.
Salarios que no alcanzan para vivir
La precariedad salarial golpea de forma particular a médicos, docentes, jubilados y otros trabajadores estatales. En Cuba, especialistas de la salud pueden recibir sueldos de apenas unos miles de pesos mensuales, una cantidad que, al cambio informal, equivale a menos de 20 dólares en muchos casos.
Reportes sobre el salario médico en la isla han señalado que incluso profesionales con alta especialización reciben ingresos incapaces de cubrir alimentos básicos, medicamentos, transporte o servicios esenciales.
Una crisis que destruye el valor del trabajo profesional
La historia de Maura no aparece como un hecho aislado, sino como síntoma de una crisis estructural. En la Cuba actual, la formación académica, la experiencia laboral y los años de servicio público han dejado de traducirse en seguridad económica.
La inflación, la escasez, el deterioro de los servicios básicos y la pérdida de poder adquisitivo han empujado a profesionales y jubilados a estrategias de supervivencia impensables años atrás: vender pertenencias, depender de remesas, reciclar desechos o buscar trabajos informales para completar la comida diaria.
Una vejez sin garantías para quienes sostuvieron el sistema
El caso de esta anestesióloga camagüeyana ilustra el abandono institucional hacia quienes sostuvieron durante décadas sectores esenciales como la salud pública. Su historia desmonta la imagen propagandística de un sistema capaz de proteger a sus trabajadores más preparados.
Maura no solo representa a una médica empobrecida. Representa a una generación de profesionales cubanos que envejece sin respaldo suficiente, atrapada entre salarios simbólicos, pensiones insuficientes y una economía que ha convertido la supervivencia diaria en la principal preocupación de millones de personas.
▶ Vuela con nosotras
Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.
(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)




















Responder