EE.UU. e Israel eliminan al ayatola Jamenei y a la cúpula militar iraní
Irán respondió con el lanzamiento de misiles contra Israel y media docena de países en el Golfo Pérsico, provocando reacciones en todo el mundo.
En la mañana del sábado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una operación conjunta de gran escala contra el régimen iraní. El resultado, en las primeras horas, fue devastador para el liderazgo de la República Islámica: el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo durante más de tres décadas, murió en el ataque.
El conflicto había sido anticipado durante semanas por el refuerzo de la presencia militar estadounidense en la región, tensas negociaciones nucleares en Ginebra y amenazas cada vez más explícitas de la administración Trump. Pero la sorpresa fue total cuando las bombas comenzaron a caer, horas después de que Irán y Estados Unidos se hubieran reunido en Ginebra bajo mediación de Omán.
Un día antes del inicio de las acciones bélicas el ministro de Exteriores omaní, principal mediador entre Estados Unidos e Irán, había transmitido una visión optimista de las negociaciones. Sin embargo, un funcionario de seguridad israelí confirmó que la operación había sido planeada durante meses y que la fecha del ataque estaba fijada con semanas de antelación. La CIA, según reveló el diario The New York Times, había seguido durante meses la pista de Jamenei y vio una oportunidad de aniquilarlo en la mañana del sábado 28, cuando el ayatola asistiría a una reunión con la cúpula militar iraní en Teherán.
La muerte de Jamenei y la decapitación del régimen
El primer objetivo de los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos fue precisamente el complejo donde residía y trabajaba Jamenei. Los medios estatales iraníes confirmaron su muerte horas después de que Trump lo anunciara.
Fuentes israelíes afirmaron haber obtenido una fotografía del cadáver y el ministro de Defensa, Israel Katz, publicó en X: “El tirano Jamenei fue eliminado en el golpe inicial de la Operación Rugido del León y con él otras figuras de alto rango en el bastión terrorista iraní. Se hizo justicia y el eje del mal sufrió un golpe mortal”.
Además de la muerte del ayatola Jamenei, Irán confirmó oficialmente el domingo 1 de marzo la pérdida de otras importantes figuras en su cúpula militar:
Abdorrahim Musaví, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes.
Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa y comandante de la Fuerza Aérea iraní, responsable según el comunicado israelí de la modernización armamentista, de la producción de misiles de largo alcance y de la transferencia de armamento a aliados regionales.
Ali Shamjani, secretario del Consejo de Defensa, asesor personal de Jamenei y principal funcionario de seguridad nacional iraní.
Mohammad Pakpour, comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, ascendido al cargo tras la muerte de su predecesor, Hossein Salami, en junio de 2025.
El ejército israelí publicó una lista de otras figuras cuya muerte no ha sido confirmada por fuentes iraníes, entre ellas Mohammad Shirazi, jefe de la Oficina Militar del líder supremo; Hossein Jabal Amelian, presidente de la Organización de Innovaciones e Investigación en Defensa, vinculada al desarrollo nuclear; y Saleh Asadi, jefe de Inteligencia del comando Khatam al Anbiya. El ejército israelí afirmó: “El mundo es un lugar mejor sin ellos”.
La respuesta de Irán

La respuesta iraní fue inmediata y de grandes proporciones. A diferencia de la reacción controlada tras el ataque israeli de junio de 2025, cuando Teherán lanzó unos pocos misiles contra bases estadounidenses, esta vez Irán atacó con misiles y drones a Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein, Kuwait y Arabia Saudita.
En Israel, los sistemas de defensa interceptaron múltiples proyectiles sobre Tel Aviv, Haifa y Jerusalén, aunque algunos impactaron en la ciudad. En Bahrein, sede de la Quinta Flota de la Marina estadounidense, un dron iraní impactó un edificio la capital. En Qatar, donde se ubica la mayor base militar estadounidense de la región, las autoridades interceptaron misiles y reportaron un incendio menor en la zona industrial de Doha causado por metralla.
En la mañana del domingo 1 de marzo, el ejército iraní anunció una segunda ola de ataques contra bases estadounidenses en los países del Golfo Pérsico y en la región del Kurdistán iraquí. Un petrolero fue bombardeado en aguas territoriales de Omán, causando cuatro heridos y la Guardia Revolucionaria iraní prometió “la ofensiva más feroz de la historia” contra Israel y Estados Unidos.
Declaraciones oficiales y reacción internacional
Desde su residencia en Mar-a-Lago, Trump había anunciado la operación en la mañana del 28 de febrero, declarando que “caerán bombas por todas partes” y que los ataques “devastarán las fuerzas armadas del país y desmantelarán su programa de misiles”. En su mensaje, Trump llamó al pueblo iraní a levantarse cuando la operación concluyera: “Tomen el control de su gobierno, será de ustedes”, dijo.
Estados Unidos no ha confirmado bajas en combate hasta el momento y segurra que los daños en sus bases han sido mínimos. Pero el Departamento de Estado emitió una alerta global para ciudadanos estadounidenses, instándolos a extremar la precaución, y el FBI elevó la alerta antiterrorista a nivel nacional.
Israel anunció que continuarán los bombardeos sobre instalaciones de defensa aérea, emplazamientos de misiles, cuarteles militares y otros objetivos; mientras Benjamín Netanyahu exhortaba a los iraníes a derrocar al régimen en lo que llamó “una misión histórica”.
En Irán, el canciller Abbas Araghchi calificó el ataque de “no provocado e ilegal”, y el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baghaei, declaró a CNN que se trata de un “acto atroz de agresión sin ningún motivo”. Durante una sesión de emergencia convocada por el Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador iraní ante las Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, afirmó que “Teherán está ejerciendo su derecho inherente y legítimo de defensa propia”, y dijo que los ataques de Isrel y Estados Unidos son un “crimen de guerra”.
El ataque ha dividido a la comunidad internacional.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, calificaron los ataques de “sumamente preocupantes” e instaron a “todas las partes a ejercer la máxima moderación, proteger a los civiles y respetar plenamente el derecho internacional”. Von der Leyen anunció además el inicio de la evacuación del personal no esencial del bloque en la región.
El secretario general de la ONU, António Guterres advirtió que los ataques conllevan “graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales”, y el alto comisionado para los derechos humanos, Volker Türk, condenó tanto la operación aliada como las represalias iraníes.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dirigido por el argentino Rafael Grossi, llamó a la moderación para evitar riesgos nucleares en la región y suspendió la reunión técnica con Irán prevista para el lunes.
En la madrugada del domingo 1 de marzo, Israel anunció una segunda ola de ataques sobre el corazón de Teherán, con nuevas explosiones visibles en la capital iraní. Trump declaró que los bombardeos continuarán “con intensidad durante toda la semana”.
La muerte de Jamenei abre una incógnita sobre la sucesión en el régimen teocrático iraní, cuya estructura de poder ha quedado parcialmente descabezada.

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