Cuatro muertos y seis heridos tras enfrentamiento entre una lancha de Florida y guardafronteras cubanos
El incidente, calificado como el más grave entre Cuba y EE.UU. en años, ha provocado fuertes reacciones en un contexto de mucha tensión para ambos países.
Un enfrentamiento armado en aguas territoriales cubanas dejó cuatro muertos y al menos seis heridos el miércoles 25 de febrero, cuando de que una lancha rápida registrada en el estado de Florida fue interceptada por las Tropas Guardafronteras de Cuba frente a las costas de Villa Clara. El incidente, el más grave de su tipo en años, ha generado tensiones diplomáticas entre La Habana y Washington y abierto un debate encendido entre las comunidades del exilio cubano.
En la mañana del 25 de febrero, efectivos de la guardia fronteriza cubana detectaron una lancha rápida, identificada con el folio FL7726SH, aproximadamente a una milla náutica al noreste del canalizo El Pino, en Cayo Falcones, provincia de Villa Clara. La embarcación es una lancha de 24 pies fabricada en 1981.
Una unidad de superficie con cinco efectivos se aproximó a la lancha para proceder a su identificación. Según la versión oficial cubana, desde la embarcación abrieron fuego contra los guardafronteras, resultando herido el comandante de la patrullera cubana. Como consecuencia del intercambio de disparos, cuatro tripulantes de la lancha fueron abatidos y seis resultaron heridos.
El Ministerio del Interior (MININT) presentó el incidente como un operativo de infiltración con fines terroristas. Según el reporte oficial del régimen, los hombres llevaban rifles de francotirador, gafas de visión nocturna, chalecos antibalas, cócteles molotov y cerca de 13.000 municiones de combate de varios calibres, con la intención de derrocar al gobierno. El MININT indicó también la detención de Duniel Hernández Santos, quien presuntamente habría viajado por otra vía a Cuba para reunirse con el grupo.
El canciller cubano Bruno Rodríguez no entró en detalles sobre el operativo, pero dijo que “la defensa de las costas cubanas, del territorio nacional y de la seguridad nacional es un deber ineludible”. Díaz-Canel aseguró en sus redes sociales que “Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional”.
Washington, por su parte, respondió con cautela aunque sin minimizar el incidente. El secretario de Estado Marco Rubio, quien se encontraba de visita en San Cristóbal y Nieves, declaró que la embajada estadounidense en La Habana, el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera están investigando lo ocurrido. “Vamos a averiguar exactamente qué pasó aquí y luego responderemos en consecuencia”, dijo, calificando el tiroteo como muy inusual: “Francamente, no ha ocurrido algo así sobre Cuba en mucho tiempo”, añadió.
Al menos dos de los hombres a bordo de la lancha eran ciudadanos estadounidenses y uno de ellos murió en el enfrentamiento. Un tercero contaba con visa K-1, y otros serían residentes permanentes en Estados Unidos, según fuentes citadas por la cadena CNN.
Desde Florida, las reacciones fueron mixtas. Funcionarios del estado, incluyendo el fiscal general James Uthmeier y los legisladores republicanos Carlos Giménez y Rick Scott, pidieron una rendición de cuentas y una investigación exhaustiva sobre el uso de fuerza letal contra personas a bordo de un barco registrado en Estados Unidos. Sin embargo, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, comentó el jueves que las autoridades estadounidenses habían mostrado disposición a cooperar para esclarecer los hechos.
Un exintegrante del grupo involucrado, que pidió mantener el anonimato, declaró al periodista de Univision Javier Díaz que formó parte del movimiento en sus inicios, pero se apartó por discrepancias internas. “Éramos un movimiento preparado”, dijo.
El incidente se produjo un día después del 30 aniversario del derribo por parte del ejército cubano de dos aviones de Hermanos al Rescate, en 1996, que causó cuatro muertos y marcó una de las crisis más graves entre ambos países. José Basulto, líder histórico de esa organización, ha explicado que no conocía a ninguno de los involucrados y que no estaba al tanto de sus planes.
Las autoridades cubana revelaron el jueves 26 de febrero los nombres de los cuatro muertos: Pavel Alling Peña, Michael Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa. Los seis heridos son Amijail Sánchez González, Cristian Ernesto Acosta Guevara, Conrado Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castelló, Leordan Enrique Cruz Gómez, y Roberto Álvarez Ávila, según la lista actualizada.
Inicialmente, la lista oficial de heridos dada a conocer por el régimen de La Habana incluía al activista de 31 años Roberto Azcorra Consuegra, que emigró a Estados Unidos en 2017 y no formó parte de esa expedición. El error ha provocado dudas sobre la posibilidad de que las autoridades cubanas conocieran de antemano los supuestos planes de infiltración.

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