Con un estilo único, Ilse Aichinger combinó en sus relatos el escepticismo más radical con una esperanza lúcida y una aguda observación de la realidad.
Los relatos de Sarah Orne Jewett reflejaron la fuerza de carácter y la independencia de las mujeres en el entorno rural norteamericano del siglo XIX.
La escritura de Laura Esquivel se distingue por esa mezcla de humor y sensibilidad con que explora el mundo íntimo de la mujer.
Conocida sobre todo por su novela “Frankenstein”, Mary Shelley es una de las escritoras más relevantes del romanticismo británico.
En sus cuentos, Samanta Schweblin maneja hábilmente la tensión oculta en las situaciones cotidianas para desnudar los conflictos íntimos de sus personajes.
Con sus relatos, Eudora Welty descubrió en las escenas comunes de la vida los aspectos más significativos de una época y una sociedad llena de conflictos.
La obra de Charlotte Brontë, considerada entre los clásicos de la literatura inglesa, trajo una ruptura radical con las normas de la sociedad victoriana.
En sus relatos, Carmen Martín Gaite exploró las complejidades de la psicología humana y las profundas contradicciones de la sociedad española de posguerra.
Los cuentos de Hebe Uhart arraigan en los detalles comunes de la vida, y a través de ellos nos hacen pensar en los problemas más profundos de la existencia.
Con una mirada que sabía ver en los detalles su carga de significados profundos, Lucia Berlin tomó de su propia vida la materia con que construyó sus cuentos.