Esta práctica, generalizada por la crisis, implica riesgos graves para la salud y una sobrecarga física diaria que recae, en gran medida, sobre las mujeres cubanas.
En el pueblo cubano se ha agudizado el sentimiento de frustración, desgaste y desánimo por la falta de alimentos, agua y electricidad de forma sistemática.
"Estas condiciones tienen un impacto mayor en grupos poblacionales vulnerables tales como personas mayores, infantes, mujeres, enfermos, presos...
Las fuentes de energía renovables son una solución sostenible; sin embargo hoy estas solo representan el 5% del total de energía producida.