Un informe de la Fundación Friedrich-Naumann documenta el reclutamiento masivo de cubanos para combatir en la guerra de Ucrania, con la complicidad del régimen de la isla.
Sus nombres son conocidos tanto en Moscú como en La Habana, advierte Ucrania, pero el gobierno cubano continúa ocultando su participación en la guerra.
La Asamblea General de Naciones Unidas exigió a Rusia el regreso inmediato, seguro e incondicional de los niños ucranianos deportados ilegalmente.
Uno de los lugares más afectados por el bombardeo fue el hospital infantil de Ojmatdit, uno de los más importantes de su tipo en Europa, que sufrió daños en sus cinco edificios.