Miryorly defendió que sus publicaciones en las redes sociales no promovían violencia ni alteración del orden, sino que apoyaban el derecho de la ciudadanía.
“Amelia Peláez usaba lo que veía permanentemente en su entorno para crear una nueva realidad, hecho este que es inherente a los grandes artistas.”
“Ser mujer y artista es aún hoy un problema y una lucha diaria en cualquier parte de este mundo de desigualdad y prejuicios de todo tipo.”
“La iglesia había fracasado. Las religiones se habían resignado demasiado rápido y más que conexión, habían levantado un muro entre ambos mundos.”
Transgresora y diáfana en su manera de abordar la vida y la poesía, Georgina Herrera es una de las voces más fuertes de la poesía antillana contemporánea.
Fue el corazón feminista que impulsó el debate sobre los derechos de la mujer, y conectó a Cuba con las corrientes del feminismo internacional.
Sara Gómez intuyó, a partir su estudio de Franz Fanon, que el “hombre nuevo” no se moldeaba con arcilla, a la manera del Golem checo.
La escritura de Georgina Herrera, clara y directa, lleva en sí una fuerza poco habitual: aquella que le dan su origen y las tradiciones culturales de sus antepasados.