Escrita en el caos de una existencia que ella llama “oceánica”, la poesía de Ares Marrero puede ser directa y fuerte, o una meditación sobre la identidad y el exilio.
Miladis Hernández Acosta no escribe para tranquilizar al mundo; escribe para no mentirse dentro de él. Su poesía registra el costo íntimo de existir.
Tanto por su poesía, que es iniciadora del modernismo hispanoamericano, como por su proyección política, José Martí es una figura esencial en la historia de Cuba.
La poesía de Luisa Pérez de Zambrana fue mucho más allá de la elegía y el intimismo, para reflejar el paisaje cultural de su país a fines del siglo XIX.
En este poema de Dulce María Loynaz resalta, junto a la frustración de la mujer incapaz de procrear, la fuerza de un carácter que no se rinde a la adversidad.
La poesía de María Elena Cruz Varela arraiga en una perspectiva feminista y un apego a la libertad poco comunes en la literatura cubana.
Juana Pastor es una autora de consulta ineludible al examinar cómo operaron las dinámicas entre raza, género y literatura en Latinoamérica.
De lo contemplativo a lo reflexivo, de lo íntimo a lo social, la poesía de Yuleisy Cruz Lezcano es a un tiempo bitácora y destino, meditación y espejo.
Poemas e ilustraciones celebran la importancia espiritual y cultural de la Patrona de Cuba en la vida de los cubanos.