Un reporte de USA Today revela que la administración Trump negocia con representantes cubanos un posible acuerdo económico que podría anunciarse próximamente.
La muerte de cuatro tripulantes de una lancha registrada en Florida tras un enfrentamiento con fuerzas guardafronteras cubanas abrió una investigación en Estados Unidos y reactivó tensiones diplomáticas entre ambos países.
Washington mantiene conversaciones con el poder real en Cuba, al margen de las estructuras oficiales del régimen. La Habana lo niega; Trump lo confirma.
Estas revelaciones dejan claro que la política hacia Cuba se juega en dos tableros: uno de retórica para las cámaras y otro de concesiones silenciosas.
Los actos de repudio no son expresiones espontáneas de descontento popular, son mecanismos de control social dirigidos por organizaciones de masas del régimen.
Díaz-Canel reconoce un desabastecimiento agudo de combustible en Cuba, anuncia paralizaciones y afirma estar dispuesto a dialogar con Estados Unidos.
“Seremos amables, pero las cosas tienen que cambiar”, afirma Trump mientras el régimen de Díaz-Canel dice estar dispuesto a un diálogo.
Las organizaciones reclaman la liberación sin condicionamientos de las mujeres encarceladas por causas políticas en Cuba.
El presidente de Estados Unidos vincula la estabilidad del régimen cubano a la pérdida del apoyo petrolero venezolano y habla de un posible colapso político.