Con un lenguaje plástico de extraordinaria sutileza, María Brito reconstruye en sus instalaciones su memoria personal y conserva una forma histórica de habitar el mundo.
La obra de Gina Pellón obliga a revisar críticamente las categorías mediante las cuales se construyó la modernidad del arte cubano en el siglo XX.
La pintura de Sita Gómez hace del cuerpo femenino un espacio de tensión entre los discursos que intentan reducirlo: la identidad, la historia y la moral.
En la tensión entre forma y sistema, entre visibilidad e invisibilidad, residen la potencia y la actualidad de la obra de Loló Soldevilla.
La obra de las artistas iraníes contemporáneas trasciende lo nacional y ayuda a redefinir las relaciones entre arte, política y género en el mundo actual.
La obra de la artista Marta María Pérez, marcada por la espiritualidad afrocubana y la maternidad, contribuye a renovar el lenguaje visual en América Latina.
El filme de Pavel Giroud, revisita una trama incómoda y absurda de la historia cubana en su relación con la Alemania comunista.