El turismo cubano se derrumba: las grandes cadenas internacionales abandonan la isla

La empresa canadiense Blue Diamond, y las españolas Meliá e Iberostar, reducen o cierran sus operaciones en Cuba ante la crisis y las sanciones de Estados Unidos.

| Noticias | 31/05/2026
Hotel Meliá Cohiba en La Habana.
Hotel Meliá Cohiba en La Habana.

El sector turístico cubano atraviesa su peor momento en décadas. La cadena canadiense Blue Diamond Resorts, la de mayor crecimiento en Cuba durante los últimos cinco años, anunció el sábado 30 de mayo el cese inmediato de sus operaciones en la isla y ordenó a las comercializadoras eliminar su nombre y sus marcas de los sistemas de reserva “a la mayor brevedad posible”. La decisión pone fin a una etapa de expansión acelerada que hizo de ella uno de los pilares del turismo en el país.

En su comunicado, Blue Diamond atribuyó la decisión a “la continuidad de las limitaciones operativas y las condiciones del mercado”, mencionando la suspensión y la reducción de vuelos, la escasez de combustible, electricidad, agua y otros insumos esenciales, y las alertas de varios gobiernos, entre ellos Canadá, que recomiendan a sus ciudadanos evitar los viajes no esenciales a la isla. El anuncio llama la atención porque llega apenas días después de que reabrieran tres de sus hoteles en Varadero.

La sombra de GAESA y las sanciones de Trump

Aunque el comunicado de Blue Diamond no menciona las sanciones estadounidenses, lo cierto es que el 7 de mayo la administración Trump impuso sanciones a GAESA, el conglomerado empresarial militar que maneja el 40% de la economía cubana y, a través de Gaviota, su industria hotelera. Las sanciones fijan el día 5 de junio como fecha límite para que las empresas extranjeras con negocios vinculados a GAESA o entidades donde el conglomerado tenga al menos el 50% de participación completen su cierre, bajo pena de sanciones que incluyen el bloqueo de activos y restricciones para operar en dólares o acceder al mercado estadounidense.

La primera en responder a estas medidas fue la minera canadiense Sherritt International, vetada por el Departamento de Comercio estadounidense antes de que Blue Diamond decidiera cerrar sus operaciones en Cuba. La presión se extendió rápidamente al resto del sector.

Iberostar y Meliá, también en retirada

La española Iberostar confirmó también que cesará la administración y comercialización de doce hoteles en Cuba a partir del 1 de junio de 2026, poniendo fin a cualquier vínculo con los activos gestionados por Gaviota. La marca, que en las últimas semanas había apostado por el turismo local, lanzando promociones para los partidos de la Copa Mundial de Fútbol en sus instalaciones cubanas, no ha emitido hasta el momento un comunicado oficial al respecto.

Por su parte, Meliá Hotels, que gestiona 34 instalaciones en Cuba, informó que había concluido el primer trimestre de 2026 “con aproximadamente el 50% de la capacidad operativa” en la isla. Al igual que Iberostar, Meliá ha apostado por el turismo nacional ante la reducción del turismo extranjero, pero su presidente, Gabriel Escarrer, reconoció que “este mercado no es suficiente para compensar la caída de la demanda internacional” y calificó la situación de “insostenible”. Según el medio especializado Preferente, Meliá es un blanco potencial de las sanciones de Washington.

La industria turística cubana en caída libre

Hotel K-23, símbolo de la desconexión entre la cúpula militar de GAESA y el pueblo cubano.
Hotel K-23, símbolo de la desconexión entre la cúpula militar de GAESA y el pueblo cubano.

Entre enero y abril de 2026, las llegadas de visitantes extranjeros cayeron en Cuba un 55.8% respecto al mismo período del año anterior. En abril, la isla recibió apenas 30 mil turistas. Canadá, que aportó unos 754 mil visitantes en 2025, continuó siendo el principal mercado emisor hasta ese mes, pero redujo sus flujos un 54.2% por la cancelación de vuelos y la escasez de combustible.

La crisis actual, sin embargo, no se debe solo a las circunstancias puntuales impuestas por la administración Trump a inicios de mayo. La industria turística cubana lleva años en caída libre: en 2025 llegaron apenas 1.8 millones de visitantes al país, un 62% por debajo del récord histórico de 4.7 millones alcanzado en 2018, y la tasa de ocupación hotelera cayó al 18.9%.

A la crisis de combustible y las sanciones se suman las múltiples carencias que sufre la isla, con apagones que afectan a más del 55% del país y cortes de hasta 20 horas diarias, y una contracción económica proyectada del 7.2% del PIB para 2026. En este escenario, mantener los estándares de servicio se ha vuelto imposible para las cadenas hoteleras.

La retirada de Blue Diamond, y la retracción de Meliá e Iberostar, marcan un punto de inflexión para una industria que fue, durante décadas, la principal fuente de divisas del régimen. A punto de vencer el plazo impuesto por la administración Trump, la pregunta que muchos se hacen es cuántas empresas, turísticas o no, quedarán operando en la isla, y cuánto resistirá el régimen antes de que su ya quebrada economía colapse.

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