"No tengo por qué temer": El coraje de las madres de presos políticos cubanos frente a la represión
Desde citaciones y acosos hasta el exilio forzado, las madres enfrentan una persecución constante por defender a sus hijos encarcelados por motivos políticos.
En Cuba, la persecución política no termina con el encarcelamiento de opositores, manifestantes o activistas. Madres de presos políticos también han sido objeto de citaciones, amenazas, procesos judiciales, exilio forzado y prisión, especialmente cuando denuncian públicamente los abusos cometidos contra sus familiares.
Los casos de Idolidia Carrasco Lobo, Kenia Romero, Ailex Marcano Fabelo, Sonia Alvarez, Annia Zamora, Esther Baró, Zoila Esther Chávez Pérez, y Ana María Conde Alemán muestran un patrón de castigo extendido contra mujeres que han decidido defender a sus hijos encarcelados por razones políticas.

Idolidia Carrasco: de madre denunciante a presa política
Idolidia Carrasco Lobo, vecina de Güines, en Mayabeque, fue detenida el 10 de octubre de 2022 tras protestar pacíficamente contra la crisis humanitaria en Cuba. Ese día, en medio de manifestaciones cerca de su vivienda, gritó “Libertad” y denunció que su hijo, Yasiel Martínez Carrasco, estaba encarcelado por motivos políticos.
Ese día “la arrastraron por los pelos hasta el camión y la metieron presa”. Tras su detención las autoridades incluso llegaron a negarle los medicamentos necesarios para los nervios, como explicó en un audio un familiar al Observatorio Cubano de Derechos Humanos.
Carrasco fue condenada a cuatro años de prisión por los delitos de “desacato” y “desórdenes públicos”.
Yasiel Martínez Carrasco, de 32 años, hijo de Idolidia fue condenado a ocho años de prisión por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 en Güines. En enero de 2025 fue incluido entre las 553 personas excarceladas por el régimen cubano, en un proceso nada transparente que se produjo tras conversaciones con el Vaticano.
A Idolidia se le ha negado al menos en 4 ocasiones la libertad condicional, aún cuando el propio tribunal ha reconocido “que la interna ha mantenido una conducta adecuada y ha cumplido los tiempos requeridos”, según reporta Radio Martí.
Esto es una forma de castigo que se ha empleado no solo con Idolidia, sino también con la mayoría de los presos políticos cubanos.
Kenia Romero: Acoso del régimen por su activismo en redes sociales en defensa de su hijo preso político
El acoso contra Kenia Romero, madre del joven Luis Darien Reyes Romero, no se ha detenido desde que en 2021 su hijo junto a otros dos jóvenes del Movimiento Alarmar 18, responsabilizaran en un video viral al régimen por la precariedad en la que vive la ciudadanía.
"Nos hicieron un registro aparatoso en la casa como si fuéramos delincuentes. Mi hijo trabaja en Comunales y es un hombre bueno. Subí una carta a Facebook pidiendo la libertad para Luís Darién y vinieron oficiales de la Seguridad del Estado a amenazarme por usar la palabra libertad. Parece que le tienen miedo a esa palabra. Pero yo voy a seguir hasta liberar a mi hijo", señaló Kenia a Diario de Cuba en ese momento.
Después de pasar por el centro de tortura de Villa Marista y enfrentar un juicio injusto en febrero de 2022 en el Tribunal Municipal Popular de Diez de Octubre en La Habana, Luis Darien fue condenado a tres años de prisión. Durante su encarcelamiento, Kenia no se quedó de brazos cruzados; se convirtió en una activa defensora de los derechos de su hijo, realizando activismo político en redes sociales. En la actualidad, Kenia cuenta con más de 26,000 seguidores en sus plataformas, lo que ha generado una reacción negativa del régimen, que no ha cesado en su intento de acosarla.
En febrero de 2026, Luis Darien fue condenado nuevamente a dos años de prisión tras negarse a pagar una multa arbitraria de 64,000 pesos. Este conflicto se originó a raíz de un incidente ocurrido el 19 de abril de 2024, cuando Luis Darien denunció que un agente de la Seguridad del Estado, vestido de civil, lo amenazó y le apuntó con una pistola en plena vía pública.
Recientemente, Kenia Romero denunció otro acto represivo en su contra: fue citada a un interrogatorio por la Seguridad del Estado para el 12 de mayo de 2026, a las 1:30 p.m. Romero vinculó esta citación con su postura crítica hacia el régimen y con la defensa pública de su hijo. En su publicación, cuestionó: “¿Con el objetivo no sé cuál? ¿El pensar diferente? ¿El no estar de acuerdo con un sistema comunista? ¿Acaso es obligatorio? ¿El defender los derechos de mi hijo preso injustamente por no compartir sus ideas?”.

Ailex Marcano: una madre forzada al exilio
Además de las citaciones a interrogatorios, la vigilancia y el acoso, otra de las formas de violencia ejercidas por el régimen cubano contra las madres de presos políticos es el exilio forzado. Ese fue el caso de Ailex Marcano, madre de Ángel Jesús Véliz Marcano, manifestante del 11 de julio de 2021 en Camagüey, condenado injustamente a seis años de prisión por los supuestos delitos de “atentado” y “desórdenes públicos”.
Ailex fue forzada al exilio en 2023, según explicó, para proteger la vida de su hijo. Desde entonces, ha continuado denunciando la situación de Ángel Jesús y de otros presos políticos cubanos.

Antes de llegar a Miami, Ailex fue víctima de agresiones y hostigamiento constantes. En junio de 2022 denunció públicamente un episodio de acoso por parte de agentes de la Seguridad del Estado:
“Iba a montar un coche para ir a ver a mi padre y le dijo al cochero que no me podía montar a mí ni a la novia de mi hijo. Le dio esas órdenes al cochero. ¿En qué país vivo? ¿A qué tengo derecho si no puedo ir a visitar a mi padre, no puedo salir de mi casa porque vivo en vigilancia? Es demasiado, me duele el pecho”, contó la madre en un video difundido en ese momento.
Según relató, el agente que la acosaba permanecía desde temprano en un parque cercano a su vivienda junto a otras dos mujeres, también vinculadas a la Seguridad del Estado, vigilándola “como si fuera una criminal”.
Ailex también denunció que acudió a una unidad policial para presentar una queja por el acoso, pero no fue atendida por el oficial responsable. Durante ese episodio, aseguró además que un agente de la Seguridad del Estado le dio un golpe en el hombro mientras continuaba intimidándola.
Otro incidente represivo tuvo lugar en febrero de 2023, cuando Ailex Marcano fue arrestada arbitrariamente a la salida de su casa en Camagüey. Este arresto le impidió asistir a la misa del Cardenal Beniamino Stella, quien se encontraba de visita pastoral en Cuba. Ailex estuvo detenida durante 7 horas sin justificación alguna.
Sonia Álvarez: madre y esposa de presos políticos
Sonia Álvarez ha tenido que soportar dos encarcelamientos políticos de su esposo, el opositor Félix Navarro, quien primero fue detenido durante la Primavera Negra de 2003 y luego tras las protestas del 11J. Sin embargo, en esta ocasión, el ensañamiento contra su familia ha sido aún más cruel. No solo porque Félix, de 72 años, ha sido víctima de golpizas, malos tratos, incomunicación y falta de asistencia médica, sino también porque su hija Sayli Navarro está presa también desde el 11 de julio.
Sayli Navarro fue condenada a 8 años de prisión y su padre a 9; y Sonia ha estado luchando incansablemente por su liberación, a pesar del hostigamiento al que ha sido sometida: vigilancia, prohibiciones de visita a la prisión por vestir de blanco – un símbolo de las Damas de Blanco, movimiento ciudadano al que pertenece – y arrestos arbitrarios. Uno de estos arrestos ocurrió en marzo de 2024 cuando fue detenida por varias horas, solamente porque Díaz-Canel, estaba de visita por la provincia de Matanzas.
El temor del régimen a una madre que denuncia sin que le tiemble la voz es tan grande que utilizan toda la fuerza de su aparato militar para amedrentar a una familia pacífica.
En abril de 2026, Sonia denunció que Félix Navarro fue víctima de una brutal golpiza en la prisión de Agüica. La agresión fue cometida por el jefe de orden interior del penal, Nozulén Pedro Sotolongo.
De forma reciente Saylí y su padre, rechazaron la propuesta de abandonar Cuba, tras una mediación del obispo auxiliar de La Habana, Eloy Ricardo Domínguez Martínez.

El caso de Annia Zamora: amenazas y acoso por parte del régimen
Annia Zamora, madre de Sissi Abascal y también Dama de Blanco, ha enfrentado persecución y amenazas debido a su incansable lucha por la libertad de su hija, presa desde las protestas del 11J, y por un cambio democrático en Cuba. En 2023, Annia fue amenazada por agentes del Ministerio del Interior con ser encarcelada si seguía publicando críticas al régimen en redes sociales. En un audio publicado en Facebook por Berta Soler, la opositora relató: "Estaba en la estación de policía una instructora, que se hace llamar Dorka, que fue la misma que estuvo cuando me dieron la golpiza (el 8 de marzo de ese mismo año Annia fue agredida por oficiales). Me dicen que es la segunda advertencia que me van a levantar y que a la tercera me van a instruir de cargos por mis publicaciones".
No es la primera vez que enfrenta represalias tras el 11J. En abril de 2022, Annia y su esposo, Armando Abascal, fueron detenidos cuando intentaban asistir a la iglesia en Jovellanos, Matanzas.
Su hija, Sissi Abascal, la Dama de Blanco más joven que tiene la organización, fue arrestada a los 23 años por participar en las protestas del 11J. Condenada a seis años de prisión, ha sido objeto de múltiples represalias en La Bellotex, como la negación en repetidas ocasiones de la libertad condicional, falta de asistencia médica y malos tratos.
Madres que murieron sin poder despedirse de sus hijos presos
La represión contra las familias de presos políticos también ha tenido una expresión especialmente cruel: madres que murieron sin poder abrazar o despedirse de sus hijos encarcelados.
El 4 de agosto de 2025 falleció en La Habana Esther Baró Carrillo, madre de Panter Rodríguez Baró, miembro del grupo disidente Clandestinos, preso en la cárcel de Boniato, en Santiago de Cuba, donde cumple una condena de 15 años desde 2021. Baró, de 70 años, padecía varias enfermedades, pero según ha reportado Martí Noticias, no dejo de acudir en varias ocasiones “a la Fiscalía Provincial y a la Dirección de Prisiones para exigir mejores condiciones para su hijo”. Las autoridades cubanas no permitieron que Panter se despidiera de ella. Antes de morir, Esther había denunciado a este medio: “La justicia no existe y lo mismo castigan al preso que al familiar. ¡Es un abuso!”.
Otro caso es el de Zoila Esther Chávez Pérez, madre del escritor y preso político José Gabriel Barrenechea, fallecida el 4 de mayo de 2025 en Encrucijada, Villa Clara. Tenía 84 años y padecía un cáncer metastásico. Barrenechea estaba preso desde noviembre de 2024 por participar en una protesta pacífica contra los apagones. Pese a las solicitudes de la familia y de organizaciones de derechos humanos, las autoridades le negaron la posibilidad de ver a su madre en sus últimos días.
También murió sin ver libre a su hijo Ana María Conde Alemán, madre de Ramón “Moncho” Pérez Conde. Falleció en julio de 2022, a los 82 años, mientras Moncho se encontraba en huelga de hambre en el penal de Valle Grande, en La Habana, contra la sentencia de 12 años que le fue impuesta por sus opiniones políticas. Pérez Conde había sido condenado por el supuesto delito de “propaganda enemiga”, tras realizar directas y cacerolazos en reclamo de libertad para presos políticos.

Madres de presos políticos que "suben el saco" pero que también protestan
El régimen cubano ha establecido un patrón sistemático de violencia y represión contra las madres de los presos políticos, un comportamiento que no surgió tras el 11 de julio, sino que ha acompañado a la Revolución desde sus inicios. Este patrón incluye amenazas, arrestos arbitrarios, interrogatorios, agresiones sexuales, difamación, cortes en las comunicaciones, vigilancia policial, agresiones físicas, hostigamiento constante y la negación de derechos fundamentales, como las visitas a sus hijos.
Estas mujeres son atacadas por defender públicamente a sus seres queridos, y el régimen emplea tácticas como el exilio forzado, el acoso en redes sociales y la negación de beneficios penitenciarios para silenciarlas.
El impedirles despedirse de sus hijos, como ocurre con las madres que mueren sin poder abrazarlos, refleja la crueldad de un sistema que no solo persigue a los opositores, sino también a sus familias. La lista de casos es extensa, y cada día se reciben más denuncias en las redacciones de los medios independientes y entre las organizaciones que monitorean violaciones a los derechos humanos. Ahí se encuentra, por ejemplo el caso de Jenni Taboada, a quien le han llegado a retirar el metro contador de electricidad de su vivienda en La Habana, por apoyar a su hijo, Duannis León, o más recientemente, el intento de fabricación de causa contra Caridad Silvente, madre de la influencer Ana Sofía Benítez Silvente.
Las tácticas del régimen se basan en prácticas históricas, pero también se actualizan constantemente con nuevos mecanismos de represión. Pare ello utilizan todos sus recursos para vigilar a los presos y a sus familias, buscando puntos débiles que puedan fracturar la mente de los detenidos y sus lazos afectivos. Su objetivo es amedrentar no solo al preso y su entorno, sino también a toda la ciudadanía. Sin embargo, las historias de estas madres revelan la valentía, a menudo no visibilizada, de la disidencia cubana. Ellas no solo se encargan de subir sacos de comida cada mes a la prisión, sino que también denuncian, se organizan para impulsar una amnistía, se pronuncian en redes sociales y salen a la calle a protestar por sus hijos, pero también por Cuba.
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