Nadia Comăneci: 50 años del “10 perfecto” que cambió la gimnasia artística
La gimnasta tenía 14 años cuando hizo historia en Montreal 1976. Documentos de la Securitate rumana revelaron después el control estatal y los abusos que acompañaron su carrera.
Este 18 de julio se cumplen 50 años del primer 10 perfecto en la historia de los Juegos Olímpicos, obtenido por Nadia Comăneci en la prueba de barras asimétricas de Montreal 1976. La gimnasta rumana tenía 14 años cuando recibió una puntuación que el sistema electrónico del Montreal Forum no estaba preparado para mostrar: el marcador registró 1.00 en lugar de 10.00.
El primer 10 de los Juegos Olímpicos
Durante los Juegos de Montreal, Nadia Comăneci recibió siete puntuaciones perfectas: cuatro en barras asimétricas y tres en la barra de equilibrio. La gimnasta obtuvo tres medallas de oro —en el concurso general individual, barras asimétricas y barra de equilibrio—, una de plata por equipos y una de bronce en suelo.
Nadia Comăneci llegó a Canadá después de imponerse en el Campeonato Europeo de 1975, celebrado en Skien, Noruega. También había competido en la primera Copa Americana, disputada en 1976 en Nueva York. Estos resultados la situaron entre las principales figuras de una gimnasia femenina en plena evolución técnica.
El 1.00 mostrado en el marcador respondió a una limitación del sistema electrónico, diseñado sin contemplar que una gimnasta pudiera recibir la máxima puntuación. Desde 2006, la gimnasia artística emplea un código abierto que evalúa por separado la dificultad y la ejecución, por lo que el 10 dejó de funcionar como nota final máxima.
Una adolescente en la Villa Olímpica
En una entrevista reciente difundida por Laureus, Nadia Comăneci recordó su llegada a la Villa Olímpica y el encuentro con Teófilo Stevenson, campeón olímpico cubano de los pesos pesados en Múnich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980.
“Yo no era prácticamente nadie, venía de un país que la gente ni siquiera sabía dónde estaba en el mapa y tenía 14 años. Conocí a alguien a quien había visto en la tele, un famoso boxeador cubano: Teófilo Stevenson. Estaba en la Villa Olímpica y me quedé alucinada. Me hizo un perrito con un globo. Fue genial”, relató Nadia Comăneci.

Nadia Comăneci vive en Oklahoma, Estados Unidos, y continúa vinculada al deporte mediante una academia de gimnasia que dirige junto con su esposo, el campeón olímpico Bart Conner. También forma parte de la Academia Laureus y ha colaborado con Special Olympics. Su vida actual contrasta con las restricciones y la vigilancia estatal que marcaron parte de su juventud en Rumanía.
La dictadura convirtió su éxito en propaganda
La victoria se produjo durante la dictadura comunista de Nicolae Ceaușescu, que utilizó los resultados deportivos para proyectar prestigio internacional y superioridad política durante la Guerra Fría. Después de Montreal, el régimen concedió a Nadia Comăneci la distinción de Heroína del Trabajo Socialista y convirtió su imagen en un instrumento de propaganda. Mientras aumentaba su reconocimiento internacional, el Estado reforzaba el control sobre su vida.
Una investigación del historiador rumano Stejărel Olaru, basada en archivos desclasificados de la Securitate, reconstruyó la red de vigilancia desplegada sobre Nadia Comăneci. Según los expedientes, la policía política comenzó a seguirla cuando tenía 13 años, interceptó sus comunicaciones y recopiló información sobre sus entrenamientos, relaciones personales y desplazamientos.

“Nadia no podía hacer nada sin que la Securitate lo averiguara tarde o temprano”, explicó Stejărel Olaru al describir la vigilancia de la policía política rumana. La red incorporó a personas del entorno deportivo y personal de la gimnasta. Su alcance exacto no puede determinarse porque parte de los documentos fue destruida antes de la caída del régimen.
Maltrato y desprotección en la gimnasia de élite
Los archivos examinados por Stejărel Olaru también documentaron maltrato físico y psicológico durante los entrenamientos dirigidos por Béla y Márta Károlyi. Los informes y testimonios describen golpes, insultos, restricciones de comida y agua y, en algunos casos, la negativa a proporcionar atención médica a gimnastas enfermas o lesionadas.
Las principales afectadas por estas prácticas eran niñas y adolescentes bajo la autoridad de sus entrenadores. De acuerdo con los archivos analizados por Stejărel Olaru, las autoridades conocían aspectos de los métodos empleados, pero no intervinieron para proteger a las gimnastas. Los documentos muestran cómo el bienestar de las menores quedó subordinado al rendimiento deportivo y al prestigio internacional del régimen.
La fuga de Rumanía y la conmemoración de 2026
Después de retirarse de la gimnasia, Nadia Comăneci continuó sometida a restricciones de viaje y vigilancia. En la noche del 27 al 28 de noviembre de 1989, salió clandestinamente de Rumanía, cruzó la frontera con Hungría y llegó posteriormente a Estados Unidos. La fuga ocurrió pocas semanas antes del derrumbe del régimen de Nicolae Ceaușescu y tuvo una amplia repercusión debido a la notoriedad internacional de la deportista.

Rumanía declaró 2026 como Año Nadia Comăneci y programó actos por el medio siglo del primer 10 olímpico. La efeméride recuerda una actuación que transformó la gimnasia, pero también las condiciones en las que se produjo: una campeona adolescente sometida a exigencias abusivas y vigilada por un Estado que buscó apropiarse de su éxito.
Cincuenta años después, la actuación de Montreal conserva su importancia en la historia de la gimnasia y del deporte femenino. La trayectoria de Nadia Comăneci también permite examinar los derechos de las niñas y adolescentes en el deporte de alto rendimiento, especialmente frente al maltrato, el control institucional y las relaciones desiguales de poder. La obtención de resultados internacionales no exime a los entrenadores, las federaciones y los Estados de su obligación de proteger a las deportistas menores de edad.
▶ Vuela con nosotras
Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.
(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)




















Responder