José Ramón Hernández narra la historia de Osikán como una práctica de resistencia artística, comunitaria y política frente a la censura y el desplazamiento institucional.
Aurelia Navarro legó, con su pintura, una aportación sustantiva a la diversidad de las modernidades españolas del primer tercio del siglo XX.
Marion Adnams desarrolló un estilo y una visión que se distinguen dentro del surrealismo por la maestría de su técnica y por su sensibilidad única.
Con su serie “Sueños”, Grete Stern elevó el montaje fotográfico a la condición de arte y cuestionó el rol subordinado impuesto a la mujer en la sociedad.
La pintura de Kay Sage es expresión de un drama interno y un confinamiento psicológico totalmente únicos en la historia del surrealismo.
Yayoi Kusama, artista japonesa: “Hago mis obras para sobrevivir al dolor, al deseo de muerte”.
Este colectivo justifica sus acciones como una forma de “interrumpir la normalidad” para visibilizar la crisis climática y otras problemáticas como los procesos de colonización.
Aida Bueno Sarduy y las fundadoras del laboratorio de creación "Empoderadas" destacan la urgencia de contar historias propias y deconstruir los estereotipos racistas dentro del cine.
Entre guerras, exilios y desafíos, el arte místico de Leonora Carrington transformó el surrealismo y dejó un legado que sigue inspirando al mundo.
Las esculturas Schmalz no son solo un homenaje a los inmigrantes, sino también un llamado a reflexionar sobre la dignidad humana y la solidaridad.