La historia de los eclipses también fue escrita por mujeres cuyos aportes científicos permanecieron durante décadas en segundo plano.
Antes de que los eclipses pudieran seguirse con las herramientas actuales, astrónomas como Maria Mitchell, Elizabeth Brown y Annie Maunder viajaron, observaron y registraron el comportamiento del Sol.
Concepción Valdés Castro, primera mujer cubana en alcanzar el grado de Doctora en Ciencias Matemáticas, falleció el 26 de julio de 2026. Dedicó más de cinco décadas a la enseñanza universitaria y a la formación de generaciones de matemáticos.
Sabrina González Pasterski construyó un avión en su adolescencia y hoy investiga una de las preguntas centrales de la física contemporánea.
Su trabajo permitió comprender la fisión nuclear, pero el premio Nobel fue otorgado únicamente a su colaborador Otto Hahn, relegando durante décadas su contribución.
Lidera el Instituto Perimeter una iniciativa para unificar la teoría cuántica y el espacio-tiempo. A las mujeres en ciencia les pide no dudar de sí mismas ni permitir que otros decidan su futuro.
Contra los prejuicios de su tiempo, Florence Nightingale revolucionó la medicina, inventó la epidemiología moderna y fundó la enfermería profesional.
Sylvia Earle enfrentó el reto de ser una mujer científica y exploradora. Su trabajo ha sido crucial para entender y proteger la vida en los océanos.
Laura Martínez de Carvajal fue para las mujeres cubanas un ejemplo no solo de resistencia y autonomía intelectual, sino también de altruismo.
Jane Goodall trabajó sin descanso por la protección de los animales, fundó instituciones, denunció injusticias y nos enseñó a vernos de manera distinta.