UN Watch acusa a relatores de la ONU de favorecer narrativas del régimen cubano
Según el informe, varios relatores centraron sus críticas en las sanciones externas mientras omitían la represión en Cuba.
UN Watch, organización no gubernamental con sede en Ginebra dedicada a monitorear el desempeño de Naciones Unidas, publicó en mayo de 2026 el informe De guardianes a ideólogos: cómo los relatores politizados de la ONU están subvirtiendo los derechos humanos. En el documento, la organización acusa a varios relatores especiales de la ONU de actuar con sesgo político y favorecer narrativas de gobiernos autoritarios, incluido el régimen cubano.
El documento analiza el trabajo de 13 titulares de mandatos temáticos vinculados al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Según UN Watch, algunos de estos expertos han actuado menos como observadores imparciales que como promotores de enfoques ideológicos, especialmente en asuntos relacionados con sanciones, política exterior de Estados Unidos y conflictos internacionales.
Según el informe, esos expertos dedicarían menos atención a la represión, la corrupción, la falta de libertades políticas y las fallas internas de gobiernos autoritarios como el régimen cubano y los de Venezuela, Irán, Siria, China, Rusia, Corea del Norte o Zimbabue.
El régimen cubano, entre los gobiernos señalados
En el caso de Cuba, el informe afirma que algunos relatores han desplazado el foco desde las violaciones internas de derechos humanos hacia el impacto de las sanciones estadounidenses y la presión occidental.
El principal señalamiento relacionado con Cuba recae sobre Alena Douhan, relatora especial sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales, es decir, sanciones adoptadas por Estados de forma individual o fuera de marcos multilaterales. Según UN Watch, Douhan ha presentado a países como Cuba, Venezuela, Irán, Siria, China y Zimbabue principalmente como víctimas de sanciones externas, sin examinar con el mismo rigor las responsabilidades de sus gobiernos en las crisis nacionales.
El informe afirma que Douhan ha desarrollado narrativas que “absuelven a regímenes autoritarios” de responsabilidad en crisis humanitarias, al atribuir las dificultades económicas principalmente a sanciones occidentales. En ese marco, UN Watch sostiene que sus visitas oficiales han reforzado los argumentos de gobiernos como los de China, Rusia, Catar, Cuba, Siria, Venezuela y Zimbabue.
Alena Douhan y el enfoque sobre las sanciones a Cuba
Sobre Alena Douhan, UN Watch incluye una de sus acusaciones más directas. El informe afirma que la relatora ha trabajado para “exonerar al Estado policial cubano” y cuestiona su visita a la isla en noviembre de 2025, que califica como un viaje propagandístico. Según la organización, esa misión se centró en criticar las sanciones de Estados Unidos y en responsabilizarlas por problemas como la escasez de alimentos y la migración.
El informe señala además que Douhan condenó en febrero de 2025 la decisión de Estados Unidos de volver a incluir a Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Para UN Watch, ese pronunciamiento forma parte de una línea de trabajo que prioriza el rechazo a las medidas coercitivas unilaterales, pero evita una evaluación equivalente de las políticas internas del régimen cubano.
Según UN Watch, Douhan no formuló críticas a las políticas autoritarias cubanas en sus conclusiones preliminares tras la visita a la isla. La organización considera relevante esa omisión porque el deterioro económico y social de Cuba no puede explicarse únicamente por el embargo o las sanciones. A su juicio, también deben examinarse factores internos como la represión, la corrupción institucional, la falta de libertades y las decisiones económicas del régimen cubano.
Seguridad alimentaria y responsabilidad del régimen cubano
En julio de 2025, Douhan presentó un informe ante el Consejo de Derechos Humanos en el que, según UN Watch, vinculó las sanciones occidentales con la inseguridad alimentaria en países como Cuba, Siria, Venezuela y Corea del Norte. La organización cuestiona esa lectura porque, afirma, ignora otros factores relevantes, entre ellos las políticas gubernamentales, la corrupción institucional y los conflictos internos.

En el caso cubano, este enfoque toca uno de los asuntos más sensibles de la crisis actual: la escasez de alimentos, medicamentos y servicios básicos. UN Watch no niega que las sanciones puedan tener efectos económicos, pero cuestiona que relatores de la ONU las presenten como explicación principal sin incorporar la responsabilidad del régimen cubano en la falta de libertades, el control estatal de la economía y la represión contra voces críticas.
El documento también menciona el financiamiento del mandato de Douhan. Según UN Watch, su oficina habría recibido más de 1,3 millones de dólares procedentes de China, Rusia y Catar, un dato que la organización considera relevante para evaluar posibles conflictos de independencia e imparcialidad.
George Katrougalos y sus vínculos con La Habana
El informe también menciona a George Katrougalos, experto independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo. UN Watch sostiene que Katrougalos ha mantenido relaciones cercanas con Cuba, China, Irán y Rusia, y lo incluye entre los expertos que, según la organización, habrían mostrado afinidad con gobiernos autoritarios.
Según el documento, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba difundió una visita de Katrougalos a La Habana, y el dictador Miguel Díaz-Canel le agradeció personalmente su asistencia. UN Watch también señala que el experto compartió elogios sobre la cooperación de Cuba con el sistema de derechos humanos de la ONU y que luego condenó la resignación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo por parte de Estados Unidos.

Para UN Watch, este tipo de contactos con gobiernos autoritarios resulta problemático porque podría afectar la percepción de imparcialidad de los mecanismos especiales de Naciones Unidas. El informe sostiene que la cercanía de algunos relatores con esos gobiernos debilita la confianza en sus pronunciamientos públicos y en la autoridad de sus informes.
Tlaleng Mofokeng y la reunión con la diplomacia cubana
UN Watch también incluye a Tlaleng Mofokeng, relatora especial sobre el derecho a la salud, dentro de una sección dedicada a presuntas afinidades con gobiernos autoritarios. En relación con Cuba, el informe señala que Mofokeng elogió una reunión con la embajadora cubana ante Naciones Unidas.
UN Watch refiere que relatores como Mofokeng habrían mostrado una actitud favorable hacia representantes de gobiernos cuestionados por violaciones de derechos humanos, sin mantener el mismo nivel de exigencia pública sobre la situación interna de esos países.
Un debate sobre independencia y rendición de cuentas en la ONU
El informe recuerda que el sistema de Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos cuenta con 59 mandatos, de los cuales 46 son temáticos y 13 son mandatos por país. Según UN Watch, esa estructura ha crecido cerca de un 30 % desde la creación del Consejo de Derechos Humanos en 2006.
La organización sostiene que los relatores especiales tienen una influencia considerable porque sus comunicados, informes y comparecencias son citados por gobiernos, medios de comunicación, universidades, organizaciones civiles y tribunales internacionales. Aunque sus conclusiones no son jurídicamente vinculantes, suelen ser presentadas como referencias expertas dentro del sistema internacional de derechos humanos.
El caso cubano aparece en el informe de UN Watch como parte de una discusión más amplia sobre la credibilidad de los mecanismos internacionales de derechos humanos. En Cuba, esa disputa tiene una consecuencia directa: si la crisis nacional se explica ante la comunidad internacional solo por las sanciones externas o también por la represión, el control político y la responsabilidad interna del régimen cubano.
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