Diez años de La Manada: el caso que obligó a España a hablar de consentimiento

La violación grupal de los Sanfermines de 2016 provocó una movilización feminista sin precedentes y cambió la forma de nombrar la violencia sexual dentro y fuera de España.

| Mundo | Observatorio | 09/07/2026

El 7 de julio se cumplieron diez años de la violación grupal cometida durante los Sanfermines de 2016 en Pamplona, un caso que marcó el debate público en España sobre la violencia sexual, el consentimiento y la respuesta judicial a las víctimas. En 2019, el Tribunal Supremo condenó a los cinco acusados a 15 años de prisión como autores de un delito continuado de violación.

José Ángel Prenda, Jesús Escudero, Alfonso Jesús Cabezuelo, Antonio Manuel Guerrero y Ángel Boza fueron identificados socialmente como “La Manada”, por el nombre del grupo de WhatsApp que compartían. La causa judicial y la respuesta social posterior abrieron una discusión sostenida sobre la credibilidad otorgada a las víctimas, el consentimiento y el tratamiento institucional de las agresiones sexuales.

El caso también reactivó la memoria de Nagore Laffage, asesinada en Pamplona el 7 de julio de 2008, durante los Sanfermines. José Diego Yllanes fue condenado a doce años y medio de prisión por homicidio con agravante de abuso de superioridad. Ambos casos, separados por ocho años, quedaron vinculados en el debate público sobre la violencia contra las mujeres en espacios festivos.

Del “Yo sí te creo” al debate sobre el consentimiento

De la respuesta social al caso de La Manada surgió una consigna que se convirtió en lema feminista: “Yo sí te creo”. La frase expresó el rechazo al descrédito de las víctimas y acompañó una movilización que cuestionó no solo una sentencia, sino también las condiciones sociales, culturales y judiciales que dificultan denunciar la violencia sexual.

Fotografía de mujer con Me Too escrito sobre su hombro.
Me Too. Foto: Pexels

En una reflexión publicada con motivo del aniversario, Bibiana Aído, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, señaló:

“Diez años después, hay más conciencia, más información, más redes feministas, más hombres que se preguntan por su responsabilidad, más instituciones interpeladas y más mujeres que saben que su experiencia no es individual, ni vergonzante. Pero también persisten las amenazas: la misoginia crece, los discursos que niegan o ridiculizan estos avances, y una justicia que todavía tiene deudas pendientes con las víctimas. Sería un error pensar que ya lo hemos conseguido. También lo sería ignorar cuánto ha cambiado.”

Un año después, la expansión internacional del Me Too amplificó las denuncias de acoso, abuso y agresiones sexuales en distintos sectores. En España, ese contexto contribuyó a consolidar una lectura de la violencia sexual como una forma de violencia machista y no como una sucesión de hechos aislados.

La ley del “solo sí es sí” y el consentimiento como eje penal

La Ley Orgánica 10/2022, de garantía integral de la libertad sexual, conocida como ley del “solo sí es sí”, fue publicada en el BOE el 7 de septiembre de 2022 y entró en vigor el 7 de octubre de ese año. La norma situó el consentimiento en el centro de la respuesta penal frente a la violencia sexual.

El cambio penal más relevante fue la eliminación de la distinción entre abuso sexual y agresión sexual. Con la nueva norma, todo acto sexual sin consentimiento pasó a ser considerado agresión sexual. La ley también incorporó un enfoque integral, con medidas de prevención, atención, sanción, especialización y reparación para las víctimas.

La reforma, sin embargo, tuvo efectos penales no previstos. Al reorganizarse las horquillas de penas, algunos mínimos quedaron por debajo de los marcos anteriores, lo que obligó a los tribunales a aplicar la ley penal más favorable al reo. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, hasta el 1 de noviembre de 2023 se habían acordado al menos 1.233 reducciones de pena y 126 excarcelaciones en aplicación de la Ley Orgánica 10/2022.

En abril de 2023 entró en vigor una reforma para corregir esos efectos. La Ley Orgánica 4/2023 volvió a elevar algunos marcos penales, pero ese endurecimiento no podía aplicarse de forma retroactiva a delitos cometidos antes de su entrada en vigor. En esos casos siguió rigiendo el principio de aplicación de la ley penal más favorable al reo.

Aumentan las denuncias por delitos sexuales en España

Diez años después, los datos oficiales muestran que la violencia sexual denunciada continúa creciendo en España. Entre enero y marzo de 2026 se registraron 4.806 delitos contra la libertad sexual, un 1,1 % más que en el mismo periodo de 2025, según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior.

De ese total, 1.290 fueron agresiones sexuales con penetración, un 3,8 % más que un año antes. La cifra equivale a unas 14 denuncias por violación al día, aproximadamente una cada hora y 40 minutos. Otras 3.516 denuncias correspondieron al resto de delitos contra la libertad sexual, una media de 39 al día.

Perfil femenino construido con puños en alto simboliza la lucha contra el feminicidio y otros tipos de violencia machista.
Feminismo. Imagen: Alas Tensas.

El Ministerio del Interior vincula ese aumento con las campañas de concienciación. También lo relaciona con una menor tolerancia social frente a la violencia sexual. Esa mayor disposición a denunciar puede reducir parte de la infradenuncia, aunque no elimina los obstáculos que siguen enfrentando muchas víctimas.

La infradenuncia sigue siendo uno de los principales problemas para medir la violencia sexual. La Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2019 mostró que solo el 8 % de las mujeres que habían sufrido violencia sexual fuera de la pareja denunció alguna de esas agresiones ante la Policía, la Guardia Civil o el juzgado. El porcentaje subía al 11,1 % si se incluían denuncias interpuestas por otra persona o institución.

A diez años del caso de La Manada, España cuenta con más debate público, más herramientas legales y mayor visibilidad estadística. Ese avance, sin embargo, convive con un desafío persistente: garantizar una protección efectiva a las víctimas de violencia sexual en el ámbito institucional, judicial y social.

El eco del “Yo sí te creo” en el feminismo independiente cubano

El impacto del caso de La Manada no se limitó a España. Su repercusión internacional reforzó un lenguaje feminista compartido. La credibilidad de las víctimas, el consentimiento y la denuncia de la revictimización quedaron en el centro de ese debate, que también encontró resonancia en Cuba.

En Cuba, esa consigna fue leída desde una realidad propia. Las víctimas carecían de mecanismos de protección, no existen estadísticas oficiales sobre feminicidios y la violencia machista seguía teniendo escaso reconocimiento institucional. Por eso, el “Yo sí te creo” dejó de ser solo una frase de solidaridad. En Cuba, pasó a expresar una forma concreta de acompañar, denunciar y documentar la violencia machista.

Desde el periodismo independiente, Alas Tensas contribuyó a sostener la cobertura sobre violencia machista en Cuba y a introducir en la conversación pública conceptos como feminicidio, violencia de género y consentimiento.

En 2019 surgió la plataforma Yo Sí Te Creo en Cuba (YSTCC), integrada por feministas y activistas independientes. La plataforma nació ante una realidad concreta: en Cuba no existen mecanismos eficaces de protección para las víctimas ni estadísticas oficiales sobre violencia machista. Frente a ese vacío, comenzó a crecer la documentación independiente de feminicidios. Su nombre reflejó la adaptación de un lema que ya se había convertido en símbolo internacional de apoyo a las sobrevivientes de violencia de género.

La documentación independiente y el acompañamiento a víctimas en Cuba

En abril de 2026, Yo Sí Te Creo en Cuba anunció el cierre de su Observatorio de Feminicidios tras más de cinco años de registro y verificación de casos. La decisión fue atribuida a la falta de recursos humanos y materiales, al agotamiento psicoemocional y a las condiciones de represión, censura y crisis humanitaria que dificultan el trabajo de documentación independiente en Cuba.

El cierre del observatorio no implicó el fin del trabajo de la plataforma. YSTCC mantiene activa su línea de ayuda a víctimas y sobrevivientes de violencia contra mujeres y niñas, con orientación y acompañamiento para quienes enfrentan situaciones de violencia machista. Así, el “Yo sí te creo” dejó de ser solo una consigna popularizada en España para convertirse, en el contexto cubano, en una práctica de acompañamiento, investigación y memoria.

Con la creación del Observatorio de Alas Tensas (OGAT) en 2019, ese trabajo avanzó hacia la producción sistemática de datos y la documentación de feminicidios. Junto a Yo Sí Te Creo en Cuba, esa labor permitió crear uno de los principales registros independientes sobre violencia feminicida en la isla. El “Yo sí te creo” dejó de ser solo una consigna popularizada en España. En Cuba, se convirtió en una forma de acompañar a las víctimas, investigar los casos y preservar la memoria.

▶ Vuela con nosotras

Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.

(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)