La violencia sexual en conflictos se dispara más del 100 % en un año, según la ONU

Un informe de Naciones Unidas registra 9.788 casos de violencia sexual en 21 países. Mujeres y niñas continúan siendo las principales víctimas.

| Mundo | Observatorio | 19/06/2026

La representante especial de Naciones Unidas para la violencia sexual en conflictos, Pramila Patten, advirtió de un aumento superior al 100 % desde 2024 en los casos registrados, una tendencia que la ONU describe como un escenario “sombrío” en la evolución reciente de estos crímenes.

La advertencia se enmarca en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos y en el aniversario de la Resolución 1820 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada el 19 de junio de 2008. Esta resolución reconoció la violencia sexual como táctica de guerra y como amenaza para la paz y la seguridad internacionales.

A pesar de este marco normativo, la ONU señala que los datos más recientes muestran un incremento sostenido en la magnitud y complejidad de la violencia sexual en conflictos armados.

Más de 9.700 casos verificados en 21 países

En 2025, Naciones Unidas verificó 9.788 casos de violencia sexual relacionada con conflictos armados en al menos 21 países afectados por conflictos, aunque advierte que estas cifras no reflejan la magnitud real del fenómeno debido al subregistro estructural.

El informe detalla que las víctimas enfrentan múltiples formas de violencia, entre ellas violaciones individuales y colectivas, esclavitud sexual, matrimonios forzados y trata de personas. También se documenta su uso como tortura, castigo colectivo o mecanismo de control territorial.

El subregistro responde a factores estructurales como el miedo a represalias, el estigma social, la falta de acceso a mecanismos de denuncia, la ausencia de servicios humanitarios y la destrucción de sistemas de salud.

Geografía de la violencia sexual en conflictos: epicentros y patrones persistentes

El informe identifica una concentración de casos en contextos de conflicto prolongado y fragilidad institucional. Entre los países con mayor número de casos documentados figuran República Democrática del Congo, Haití, República Centroafricana, Somalia, Sudán del Sur, Sudán y Ucrania.

Soldados de Sudán.

En República Democrática del Congo, la ONU ha documentado cientos de casos verificados y decenas de miles de víctimas atendidas en servicios humanitarios, especialmente en regiones como Kivu Norte, donde la violencia sexual se vincula a desplazamientos masivos y al control de grupos armados.

También en Haití, la violencia sexual se vincula al control territorial de bandas criminales, que emplean estas agresiones como herramienta de intimidación, desplazamiento forzado y control de comunidades urbanas.

En Sudán y Sudán del Sur se registran patrones persistentes de agresiones por parte de milicias y fuerzas armadas, con especial impacto en mujeres desplazadas, expuestas a ataques durante la búsqueda de alimentos o agua.

En Ucrania, la ONU documenta casos de violencia sexual en contextos de detención, tortura y humillación, subrayando su uso como instrumento de coerción e interrogatorio.

Impacto desproporcionado sobre mujeres y niñas

El informe confirma que mujeres y niñas siguen siendo las principales víctimas, aunque también se registran casos contra hombres, niños y personas LGBTQI+.

La violencia sexual aparece como un patrón estructural en conflictos armados, utilizado no solo como agresión individual, sino como mecanismo de control social y destrucción comunitaria. En múltiples contextos, los ataques se producen en desplazamientos, campos de refugiados, centros de detención y zonas sin protección institucional.

Según datos citados por la ONU en informes previos, las mujeres y niñas han representado hasta el 92 % de los casos verificados en determinados contextos. Asimismo, la violencia sexual contra menores ha aumentado de forma significativa en los últimos años.

Recorte de financiación humanitaria y colapso de servicios

Uno de los elementos más críticos señalados por Naciones Unidas es la reducción de la financiación humanitaria internacional. Según el informe, estos recortes han tenido un impacto severo en la capacidad de respuesta global.

La ONU advierte que más de 1.000 instalaciones de salud y equipos móviles han sido cerrados o están en riesgo de cierre, reduciendo de forma directa el acceso de las sobrevivientes a atención médica, apoyo psicológico, protección y servicios legales.

El informe subraya que esta contracción humanitaria afecta especialmente a contextos como Afganistán, Mali, Somalia, República Centroafricana, Palestina o Yemen, donde los sistemas de protección ya eran frágiles o inexistentes.

Violencia sexual como táctica de guerra

Naciones Unidas insiste en que la violencia sexual en conflictos no debe interpretarse como un daño colateral, sino como una táctica de guerra deliberada.

El informe documenta su uso como herramienta de tortura, terrorismo, represión política, desplazamiento forzado y control territorial. En este sentido, la violencia sexual se integra en estrategias más amplias de dominación armada, afectando tanto a individuos como a comunidades enteras.

Los patrones incluyen violaciones colectivas, esclavitud sexual, matrimonios forzados y trata de personas, con objetivos que van desde el castigo colectivo hasta la extracción de información o la desestructuración social de comunidades específicas.

Perspectiva de género y vulnerabilidades interseccionales

El análisis de Naciones Unidas identifica una feminización de la vulnerabilidad en contextos de conflicto.

Las mujeres desplazadas, refugiadas o migrantes se encuentran especialmente expuestas en rutas de huida, campamentos y zonas fronterizas sin servicios de protección. A ello se suma la situación de personas LGBTQI+, que enfrentan riesgos adicionales de violencia sexual, estigmatización y persecución.

La ONU también subraya que la violencia sexual contra hombres y niños se produce principalmente en contextos de detención, donde es utilizada como forma de humillación, castigo o coerción.

Un sistema de protección debilitado

La ONU concluye que la combinación de aumento de casos, expansión geográfica del fenómeno y reducción de recursos humanitarios está generando un escenario de creciente vulnerabilidad para las víctimas.

El deterioro de la financiación, unido a la persistencia de conflictos armados prolongados, está reduciendo la capacidad de prevención, atención y justicia para las sobrevivientes.

En este contexto, Naciones Unidas advierte que, sin un refuerzo estructural de la respuesta internacional, la violencia sexual en conflictos corre el riesgo de consolidarse como un componente sistemático de las guerras contemporáneas.

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