Las mujeres que miraron al Sol
Expediciones, fotografías, dibujos y cálculos marcaron las trayectorias de cinco astrónomas cuya contribución ayuda a comprender la historia de los eclipses solares.
El próximo 12 de agosto de 2026, un eclipse total de Sol recorrerá el Ártico, Groenlandia e Islandia antes de cruzar el Atlántico y alcanzar la Península Ibérica. En España, la franja de totalidad atravesará buena parte de la mitad norte de oeste a este y llegará hasta Baleares. Será el primer eclipse total de Sol visible desde la Península Ibérica en más de un siglo.
La ocasión permite recordar que la investigación de los eclipses no fue una historia exclusivamente masculina. Desde el siglo XIX, varias mujeres participaron en observaciones, expediciones, cálculos y registros que ayudaron a estudiar el Sol y su corona.
Maria Mitchell: observar para abrir camino
Maria Mitchell (1818-1889) fue la primera astrónoma profesional de Estados Unidos. En 1869 viajó a Burlington, Iowa, con siete estudiantes de Vassar College para observar un eclipse total de Sol. En 1878 encabezó una nueva expedición, esta vez a Colorado, junto con cinco de sus alumnas.

Las observaciones realizadas por las estudiantes durante el eclipse de 1869 fueron incorporadas al informe oficial elaborado bajo la dirección de J. H. C. Coffin, responsable del American Ephemeris and Nautical Almanac. En 1878, Maria Mitchell y cinco de sus estudiantes fueron reconocidas como observadoras oficiales del eclipse.
El trabajo de Maria Mitchell tuvo además una importante dimensión educativa: convirtió la observación directa del cielo en parte de la formación científica de sus alumnas, en una época en que el acceso de las mujeres a la educación superior seguía siendo muy limitado.
Elizabeth Brown: perseguir la sombra
Elizabeth Brown (1830-1899) aprendió de su padre a realizar observaciones meteorológicas y a utilizar el telescopio. Con el tiempo se especializó en el estudio de las manchas solares y los eclipses. Sin estudios universitarios formales en astronomía, matemáticas o física, continuó formándose de manera autodidacta.
Tras la muerte de su padre en 1883, Elizabeth Brown pudo dedicar más tiempo a la astronomía y se incorporó a la Liverpool Astronomical Society, donde dirigió la sección solar. En 1887 viajó al norte de Rusia para observar un eclipse total de Sol, aunque las nubes impidieron contemplar la totalidad. La experiencia quedó recogida en In Pursuit of a Shadow, publicado en 1888 bajo la firma «A Lady Astronomer».

La carrera de Elizabeth Brown también refleja las restricciones institucionales de la época: la Royal Astronomical Society no admitía entonces a las mujeres como miembros de pleno derecho.
Annie Russell Maunder: fotografiar la corona solar
Annie Russell Maunder (1868-1947) estudió matemáticas en Girton College, Cambridge, y en 1889 fue la estudiante de matemáticas mejor clasificada de la institución, aunque entonces la Universidad de Cambridge no concedía títulos a las mujeres. Posteriormente trabajó en el departamento solar del Observatorio de Greenwich, donde analizó observaciones y realizó registros fotográficos del Sol.
Al casarse en 1895, Annie Russell Maunder tuvo que dejar su puesto en Greenwich debido a las normas del servicio civil que impedían continuar trabajando a las mujeres casadas. Sin embargo, mantuvo su actividad científica a través de la British Astronomical Association y participó en varias expediciones para observar eclipses solares.

Durante el eclipse total de 1898 en la India, Annie Russell Maunder fotografió extensiones de la corona solar y registró un enorme rayo coronal, el más extenso captado fotográficamente hasta entonces. Su trabajo sobre la actividad solar continuó después junto con Edward Walter Maunder: ambos analizaron décadas de observaciones de manchas solares y elaboraron el célebre diagrama de mariposa, que representa cómo estas se desplazan hacia el ecuador solar a lo largo de cada ciclo.
Lilian Martin-Leake: dibujar lo que el eclipse revelaba
Lilian Martin-Leake (1867-1962) participó en la expedición organizada por la British Astronomical Association para observar el eclipse total del 28 de mayo de 1900. Junto con otros miembros de la asociación, realizó sus observaciones desde la azotea del Hotel de la Régence, en Argel.

Lilian Martin-Leake utilizó un telescopio refractor para estudiar la estructura de la corona solar y realizó un dibujo de las prominencias y la cromosfera. Su registro mostraba espículas rojas en la cromosfera, estructuras que anteriormente habían llegado a interpretarse como relieves montañosos en el borde del Sol.
El trabajo de Lilian Martin-Leake recuerda la importancia que tuvo el dibujo científico antes de la generalización de las técnicas modernas de imagen: la astronomía también avanzaba mediante la observación directa, el registro gráfico y la comparación de resultados.
Isabel Martin Lewis: calcular dónde mirar
Isabel Martin Lewis (1881-1966) trabajó entre 1905 y 1907 como «calculadora astronómica» para el matemático y astrónomo Simon Newcomb. Durante ese periodo adquirió experiencia con datos de eclipses y desarrolló métodos para determinar con mayor precisión desde qué lugares podían observarse.
En 1908, Isabel Martin Lewis se convirtió en la primera mujer contratada como astrónoma asistente por el Observatorio Naval de Estados Unidos. Además de su trabajo científico, desarrolló una amplia labor de divulgación y en 1924 publicó A Handbook of Solar Eclipses.

El trabajo de Isabel Martin Lewis pone de relieve otra dimensión esencial del estudio de los eclipses: saber dónde y cuándo mirar podía ser tan importante como disponer de un telescopio. La observación dependía también de cálculos capaces de anticipar con precisión la trayectoria de la sombra.
El eclipse de 2026 vuelve a mirar esta historia
El conocimiento científico de los eclipses avanzó gracias a breves minutos de observación durante la totalidad, pero también a años de cálculos, preparación y análisis. En ese trabajo participaron mujeres que, pese a las restricciones educativas, laborales e institucionales de su tiempo, organizaron expediciones, estudiaron datos y produjeron registros científicos.
El eclipse del 12 de agosto de 2026 volverá a colocar a la corona solar en el centro de la atención científica y pública. La franja de totalidad alcanzará numerosas ciudades españolas, entre ellas A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y València, antes de continuar hacia Baleares.
Más de un siglo después de aquellas expediciones, recuperar estas trayectorias permite ampliar el relato sobre la historia de la astronomía. Mujeres como Maria Mitchell, Elizabeth Brown, Annie Russell Maunder, Lilian Martin-Leake e Isabel Martin Lewis observaron, calcularon, fotografiaron y documentaron fenómenos decisivos, aunque durante décadas sus nombres ocuparan un lugar secundario en la historia de la disciplina.
▶ Vuela con nosotras
Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.
(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)




















Responder