Crisis demográfica: 158 municipios tienen más muertes que nacimientos en Cuba

La caída de los nacimientos converge con el éxodo, el envejecimiento y la pérdida de población laboral en medio de una prolongada crisis económica y material.

| Noticias | 23/08/2026
Acumulación de basura en una calle cubana, en medio del deterioro de los servicios básicos. Foto: Infobae.

En 158 de los 168 municipios de Cuba murieron más personas de las que nacieron durante 2025, según un cálculo realizado a partir de las tablas municipales publicadas en julio de 2026 por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). El fenómeno alcanzó alrededor del 94 % de los municipios y muestra que el desequilibrio entre nacimientos y defunciones se extiende ya por casi todo el territorio nacional.

En todo el país se registraron 68.064 nacimientos frente a 136.214 defunciones, prácticamente dos muertes por cada nacimiento. La población calculada por la ONEI descendió de 9.748.007 habitantes al cierre de 2024 a 9.434.593 al terminar 2025. A esa pérdida natural se sumó la salida de 245.264 personas más de las que entraron al país, lo que sitúa al éxodo como otro componente central de la contracción demográfica.

El déficit entre nacimientos y muertes alcanza a casi toda Cuba

Solo diez municipios registraron más nacimientos que defunciones: Ciénaga de Zapata, Moa, Cauto Cristo, Guamá, El Salvador, Yateras, Maisí, Imías, San Antonio del Sur y Niceto Pérez. Seis pertenecen a Guantánamo. En los otros 158 municipios, incluidas todas las localidades de La Habana, Pinar del Río, Artemisa, Villa Clara, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Camagüey y Las Tunas, las defunciones superaron a los nacimientos.

En 158 de los 168 municipios cubanos las defunciones superaron a los nacimientos durante 2025. Fuente: ONEI.

Las diferencias territoriales son visibles en los extremos. La Habana registró el mayor decrecimiento natural entre las provincias, con 11,3 habitantes menos por cada mil: 10.323 nacimientos frente a 29.646 defunciones. Guantánamo presentó el menor decrecimiento natural, con 1,9 habitantes menos por cada mil, y la tasa de natalidad más alta del país, de 9,1 por mil.

La estadística oficial muestra además que la reducción poblacional no depende únicamente de que mueran más personas de las que nacen.

La estadística oficial muestra además que la reducción poblacional no depende únicamente de que mueran más personas de las que nacen. En 2025 se contabilizaron 317.320 emigraciones externas frente a 72.056 inmigraciones, lo que significa que salieron del país 245.264 personas más de las que entraron. La salida de población se suma así a un crecimiento natural que ya era negativo antes de incorporar los movimientos migratorios.

Estudios independientes advierten de un vaciamiento demográfico

El demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos Espiñeira ha situado la crisis demográfica dentro de una crisis sistémica. En el estudio Cuba: ¿Crisis demográfica o sistémica?, publicado en 2025, utilizó datos de nacimientos y defunciones junto con una reconstrucción propia del saldo migratorio para estimar 8.025.624 habitantes al cierre de 2024, frente a una cifra oficial entonces cercana a 9,75 millones. Su estimación emplea una metodología diferente de la ONEI e incorpora defunciones inferidas.

Cuba registró 68.064 nacimientos y 136.214 defunciones en 2025, prácticamente dos muertes por cada nacimiento. Fuente: ONEI.

Juan Carlos Albizu-Campos Espiñeira denomina el fenómeno “Vaciamiento Demográfico” y lo describe como “una reducción de población cuya magnitud solo ha sido observada en contextos de conflicto armado”. Su análisis sostiene que la caída poblacional no puede explicarse únicamente por la baja fecundidad y el envejecimiento, sino por su convergencia con la emigración y con una crisis económica y social más amplia.

Cubalex también advirtió en mayo de 2025 sobre la combinación de éxodo migratorio, baja natalidad y aumento de la mortalidad. La organización señaló que esos factores habían “acelerado el colapso demográfico del país”. Aunque su informe no propone una estimación alternativa del número de habitantes, sí sitúa la pérdida poblacional dentro del deterioro económico, social y de derechos humanos que atraviesa Cuba.

La ONU advierte sobre envejecimiento y pérdida de fuerza laboral

Las advertencias no proceden únicamente de organizaciones independientes. El Sistema de Naciones Unidas en Cuba señaló en su reporte de resultados de 2024 que la población había disminuido más de un 10 % entre 2020 y 2023. También registró una caída del 21 % de los nacimientos en 2024 respecto al año anterior, mientras las personas mayores de 60 años representaban alrededor de una cuarta parte de la población.

La población cubana cayó a 9,43 millones en 2025 y la ONU proyecta que podría reducirse a 5,61 millones en 2100. Fuentes: ONEI y Naciones Unidas.

El mismo documento señaló una reducción del 13 % de la población en edad laboral, con consecuencias para la disponibilidad de trabajadores y la sostenibilidad de la seguridad social. Las proyecciones de World Population Prospects 2024, en su escenario medio, situaban a Cuba en 9,083 millones de habitantes en 2054 y 5,607 millones en 2100. Se trata de proyecciones de largo plazo y no de estimaciones de la población residente actualmente.

La reducción de la población en edades laborales resulta especialmente relevante en un país que envejece.

La reducción de la población en edades laborales resulta especialmente relevante en un país que envejece. Menos población joven y laboral significa una menor base potencial de trabajadores, contribuyentes y cuidadores, mientras aumenta proporcionalmente el número de personas que pueden requerir pensiones, atención sanitaria y cuidados de larga duración.

Pobreza, éxodo y crisis de cuidados

La contracción demográfica no ocurre de forma aislada. El VIII Estudio sobre Derechos Sociales del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), basado en 1.344 entrevistas realizadas en 70 municipios durante 2025, situó la intención de emigrar en el 78 %. El 82 % de las personas consultadas identificó además a los adultos mayores entre los sectores más afectados por la crisis.

En 2025 se contabilizaron 317.320 emigraciones externas y 72.056 inmigraciones: salieron de Cuba 245.264 personas más de las que entraron. Fuente: ONEI.

El deterioro material continuó durante 2026. El IX Estudio del OCDH, basado en 1.318 entrevistas en 79 municipios, estimó un 94 % de pobreza extrema según la metodología utilizada por la organización. Ocho de cada diez personas consultadas habían omitido alguna comida por falta de dinero o alimentos, mientras hospitales, acueductos, electricidad y otras infraestructuras básicas recibieron valoraciones mayoritariamente negativas.

La precariedad afecta especialmente a quienes permanecen en edades avanzadas. La Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025, realizada por Food Monitor Program y Cuido60 con 2.513 respuestas válidas, encontró que el 55,6 % de las personas mayores de 60 años había perdido de forma considerable o total el acceso a alimentos y que el 80,2 % había tenido dificultades para conseguir medicamentos.

Las mujeres: protagonistas de la crisis

La crisis presenta además una dimensión específica para las mujeres mayores. Un análisis posterior de Food Monitor Program encontró que el 94,7 % de las encuestadas mayores de 60 años temía que sus ingresos no alcanzaran y el 92,2 % declaró dificultades para conseguir medicamentos. La organización también identificó una mayor carga femenina en la preparación de alimentos y los cuidados familiares.

Cuido60 ha advertido que el envejecimiento, la emigración y la crisis de cuidados avanzan mientras se deterioran el sistema sanitario, las pensiones y las redes familiares de apoyo.

Cuido60 ha advertido que el envejecimiento, la emigración y la crisis de cuidados avanzan mientras se deterioran el sistema sanitario, las pensiones y las redes familiares de apoyo. La salida de población joven y en edad laboral reduce la disponibilidad de trabajadores, potenciales contribuyentes y cuidadores al mismo tiempo que aumenta el peso relativo de una población envejecida con mayores necesidades de atención.

Los datos oficiales no permiten anticipar por sí solos cómo evolucionará cada territorio, pero muestran que el decrecimiento natural se ha generalizado por Cuba. Puestos en contraste con las investigaciones de Naciones Unidas y de organizaciones independientes, dibujan un proceso que va más allá de la baja natalidad: el éxodo migratorio, la pérdida de población en edad laboral, el envejecimiento y el deterioro de las condiciones materiales avanzan de forma simultánea. Sus efectos alcanzan la sostenibilidad de las pensiones, el sistema sanitario, la alimentación y unas redes de cuidados en las que las mujeres continúan asumiendo una parte central.

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