“Cuba está muriendo”: joven cubana denuncia el costo de vivir en la isla
Una joven cubana expuso en redes sociales cómo la existencia de productos básicos no garantiza el acceso de la mayoría de la población, en medio de salarios insuficientes y precios fuera del alcance cotidiano.
Una joven cubana denunció en redes sociales la situación económica que enfrenta la población en la isla, donde muchos productos básicos existen, pero no están al alcance de la mayoría.
“Cuba está muriéndose, pero hay algo más cruel que no todo el mundo está viendo”, afirmó la joven al describir una realidad marcada por la desigualdad en el acceso a bienes esenciales.
Según su testimonio, en Cuba pueden encontrarse refrescos, jabones y otros artículos de uso diario. Sin embargo, el problema principal no es la inexistencia de esos productos, sino quiénes pueden comprarlos.
Productos disponibles, pero inaccesibles
La joven explicó que la crisis no se limita al desabastecimiento, sino a la pérdida de capacidad adquisitiva de una parte amplia de la población.
“En Cuba hay de todo, sí, hay refrescos, jabones, cosas básicas del día a día. El problema no es que no existan, el problema es quién puede comprarlos”, señaló.
Su denuncia apunta a un escenario en el que los precios de alimentos, artículos de aseo, ropa y calzado superan los ingresos de muchos trabajadores cubanos. En ese contexto, cubrir necesidades básicas se ha convertido en una carga difícil de sostener.
El impacto de los precios en la vida diaria
La joven mencionó el costo de artículos comunes para mostrar la distancia entre salarios y precios. “Un refresco, un jugo, un jabón de baño. Algo tan necesario como un producto para el cabello puede costar más que el salario básico de un cubano”, dijo.
La situación descrita muestra cómo el acceso a bienes esenciales depende cada vez más de tener ingresos adicionales, negocios propios, remesas o capacidad para insertarse en circuitos de compraventa.
En su testimonio, la joven se refirió a las Mipymes como parte de una cadena económica donde determinados productos están disponibles, pero quedan fuera del alcance de quienes dependen de un salario estatal o ingresos limitados.
Una brecha entre quienes pueden pagar y quienes quedan atrás
“Y aquí es donde duele, porque esto es una cadena donde sobrevive el que tiene dinero y el de a pie se queda atrás”, expresó la joven.
Su denuncia describe una división social marcada por el acceso desigual a productos básicos. Para muchas familias, comprar comida, artículos de aseo o ropa implica elegir entre necesidades igualmente urgentes.
La joven también advirtió que la precariedad no afecta solo la alimentación. Según explicó, la crisis alcanza la posibilidad de asearse, vestirse y sostener condiciones mínimas de vida cotidiana.
“500 pesos no alcanzan ni para comer un día”
La joven resumió la pérdida del valor del dinero con una frase directa: “Hoy 500 pesos no alcanzan ni para comer un día”.
A esa realidad sumó otras necesidades básicas: “Y esto no termina aquí porque no es solo comida o aseo, también es la ropa, los zapatos, la dignidad de poder vestirse bien. ¿Quién puede hacerlo hoy en Cuba?”.
Su testimonio coloca el foco en una economía donde la disponibilidad de productos no equivale a acceso real. La denuncia también evidencia cómo la crisis cubana impacta en derechos básicos asociados a la alimentación, la higiene, la vestimenta y la vida digna.
La joven cerró su mensaje con una advertencia sobre una población cada vez más limitada para cubrir necesidades elementales. En Cuba, el problema no es solo que falten productos: también es que, cuando aparecen, millones de personas no pueden pagarlos.
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