Tres de cada diez cubanas se dedican al trabajo doméstico y de cuidados sin salario
El régimen reconoce unas 883.000 personas vulnerables, entre ellas madres y familias con personas dependientes.
El régimen cubano reconoció que unas 883.000 personas se encuentran en situación de vulnerabilidad, entre ellas madres jefas de hogar con varios hijos, familias con personas dependientes y hogares con menores que padecen enfermedades crónicas. La cifra fue divulgada por el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz Campos, e incluye a grupos cuyas necesidades de cuidados recaen principalmente sobre las mujeres, según las estadísticas oficiales.
De acuerdo con Prensa Latina, el número de personas identificadas en situación de vulnerabilidad aumentó desde las 876.522 registradas en abril hasta aproximadamente 883.000 al cierre de septiembre.
La inclusión de las familias con personas dependientes entre los grupos vulnerables pone de relieve el impacto económico de las responsabilidades de cuidados, que en Cuba recaen mayoritariamente sobre las mujeres y limitan sus oportunidades de acceder a un empleo remunerado.
Casi tres de cada diez cubanas se dedican al hogar sin recibir salario
Según datos de 2025 del Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género (OCIG), de carácter estatal, el 29,1 % de las mujeres se dedica exclusivamente a tareas domésticas y de cuidados sin remuneración, frente al 0,7 % de los hombres. En las zonas rurales, el porcentaje de mujeres asciende al 35,6 %.
Según un análisis de estadísticas oficiales del OCIG, las trabajadoras dedican diez horas semanales más que los hombres a las tareas domésticas no remuneradas.
La desigualdad persiste entre quienes tienen empleo. Según un análisis de estadísticas oficiales del OCIG, las trabajadoras dedican diez horas semanales más que los hombres a las tareas domésticas no remuneradas. Entre las personas sin empleo, la diferencia se amplía a unas 18 horas.

La atención a menores, personas enfermas y adultos mayores, junto con las tareas domésticas, reduce el tiempo que numerosas cubanas pueden dedicar a un empleo remunerado. Estas responsabilidades se agravan por la escasez de alimentos, medicamentos y productos de higiene, así como por los prolongados apagones, que incrementan las dificultades para atender a familiares dependientes.
La imposibilidad de compatibilizar las responsabilidades familiares con el trabajo remunerado ha llevado a algunas cubanas a abandonar sus empleos o permanecer fuera del mercado laboral.
La imposibilidad de compatibilizar las responsabilidades familiares con el trabajo remunerado ha llevado a algunas cubanas a abandonar sus empleos o permanecer fuera del mercado laboral. Esta situación afecta especialmente a las madres que sostienen solas sus hogares y a quienes cuidan de familiares enfermos sin contar con servicios de apoyo suficientes.
Las cifras de pobreza y los límites de la asistencia social
Frente a las 883.000 personas registradas por el Gobierno como vulnerables, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) estima que el 94 % de la población vive en pobreza extrema. El resultado corresponde a su IX Estudio sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, basado en 1.318 entrevistas realizadas en 79 municipios del país.
El estudio encontró que el 68 % de los encuestados vivía en hogares con ingresos inferiores a 20.000 pesos mensuales y que ocho de cada diez habían dejado de realizar alguna comida al día por falta de dinero o alimentos. Aunque la medición de pobreza del OCDH utiliza criterios distintos a los del registro gubernamental de vulnerabilidad, sus resultados documentan privaciones económicas extendidas entre la población.
A esta situación se suma el coste de las necesidades básicas. Una investigación de Javier Pérez Capdevila, publicada por el proyecto Horizonte Cubano de la Universidad de Columbia, calculó que una persona necesita al menos 96.060 pesos mensuales para cubrir gastos esenciales, entre ellos alimentos, higiene, medicamentos y transporte. La cifra equivale a unas catorce veces el salario medio utilizado como referencia en el estudio.
En este contexto, las mujeres que asumen el cuidado de hijos y familiares dependientes enfrentan una doble dificultad: la pérdida de oportunidades laborales y el encarecimiento de las necesidades básicas.
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