Los demócratas toman el control del Congreso de EE. UU. tras una amplia derrota republicana

Tras perder los republicanos el control del Congreso, el presidente felicitó a sus adversarios y expresó su disposición a colaborar, aunque advirtió que podría recurrir al veto presidencial.

| Mundo | 04/11/2026
Cabinas de votación en un colegio electoral de Estados Unidos.

El Partido Demócrata recuperó el control del Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones legislativas del 3 de noviembre de 2026. La derrota republicana supone un revés político para el presidente Donald Trump, que afrontará los últimos dos años de su mandato con un Congreso controlado por la oposición y mayores obstáculos para impulsar su agenda legislativa.

Los demócratas arrebataron al menos siete escaños del Senado a los republicanos y conquistaron más de dos docenas de distritos de la Cámara de Representantes hasta entonces controlados por ese partido. Su avance incluyó estados tradicionalmente conservadores, como Texas, Kansas y Carolina del Sur.

El costo de la vida, la guerra contra Irán y las políticas económicas de Trump figuraron entre las principales preocupaciones de los votantes. Según sondeos a pie de urna, el 70 % de los electores consultados consideró necesario que el Congreso ejerciera un mayor control sobre el presidente, mientras que la mitad interpretó los comicios como una oportunidad para expresar su rechazo al mandatario.

Trump reconoce la derrota y advierte que recurrirá al veto presidencial

Tras conocerse los resultados, Donald Trump felicitó a sus adversarios y aseguró que estaba dispuesto a colaborar con ellos. En declaraciones a CBS News, afirmó: “Mi mensaje es: felicitaciones a los demócratas, y espero trabajar con ustedes por el bien de nuestro país”.

Trump advirtió, sin embargo, que utilizará su poder de veto para bloquear las leyes demócratas que rechace.

Trump advirtió, sin embargo, que utilizará su poder de veto para bloquear las leyes demócratas que rechace. El mandatario también atribuyó la derrota republicana a que su nombre no figuraba en las papeletas electorales y sostuvo que su partido habría ganado si él hubiera sido candidato.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, durante una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca. Crédito: Octavio Guzmán / EFE.

El presidente reconoció que la guerra contra Irán influyó en los resultados electorales, aunque defendió su decisión de iniciar el conflicto. La ofensiva militar ha generado críticas por sus consecuencias económicas, particularmente por el encarecimiento de los combustibles, una de las preocupaciones expresadas por los votantes.

La victoria demócrata limita el poder legislativo de Trump hasta 2029

El nuevo Congreso asumirá sus funciones el 3 de enero de 2027. Con mayoría en ambas cámaras, los demócratas podrán impulsar investigaciones sobre la administración Trump, supervisar el gasto federal y bloquear iniciativas legislativas promovidas por la Casa Blanca. El cambio obligará al presidente a negociar con la oposición para aprobar nuevas leyes.

El control del Senado permitirá además a los demócratas rechazar nombramientos presidenciales que requieran su aprobación, incluidos los de jueces del Tribunal Supremo si se produjeran vacantes. Sin embargo, la mayoría legislativa no garantiza la aprobación de todas sus propuestas: para superar un veto presidencial necesitarían el respaldo de dos tercios de ambas cámaras.

La pérdida del Congreso también supone un desafío para el liderazgo de Trump dentro del Partido Republicano, cuando comienzan a perfilarse los posibles aspirantes a sucederlo en las elecciones presidenciales de 2028. La derrota podría acelerar las disputas internas y reducir su influencia sobre las decisiones parlamentarias.

Victorias históricas en estados republicanos

En Texas, el demócrata James Talarico, de 37 años, derrotó al republicano Ken Paxton y se convirtió en el primer candidato de su partido elegido senador federal por ese estado desde 1988. Su victoria puso fin a casi cuatro décadas de predominio republicano en las elecciones al Senado estadounidense en Texas.

En Kansas, Adam Hamilton derrotó al senador republicano Roger Marshall y consiguió la primera victoria demócrata en una elección al Senado federal desde 1932. El resultado se produjo en un estado donde Trump había ganado las elecciones presidenciales de 2024 por más de 16 puntos porcentuales.

En Georgia, el senador demócrata Jon Ossoff consiguió la reelección frente al republicano Mike Collins. La victoria se produjo en un estado que había respaldado a Donald Trump en las presidenciales de 2024 y que volvió a situarse entre los territorios decisivos para el equilibrio político estadounidense.

Las elecciones dejaron además dos hitos en la representación política de las mujeres. La demócrata Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer negra elegida gobernadora de un estado estadounidense, tras su victoria en Georgia. En Texas, Gina Hinojosa derrotó al republicano Greg Abbott y se convirtió en la primera mujer latina elegida gobernadora de ese estado. Ambas victorias ampliaron la presencia de mujeres de grupos históricamente infrarrepresentados en los gobiernos estatales.

En Michigan, el demócrata Abdul El-Sayed derrotó al republicano Mike Rogers y se convirtió en el primer musulmán elegido senador federal en la historia de Estados Unidos. Su victoria permitió al Partido Demócrata conservar el escaño de ese estado en la Cámara Alta.

Florida mantiene su respaldo republicano y María Elvira Salazar aventaja por poco a su rival

Florida mantuvo el predominio republicano en sus principales contiendas electorales. Ashley Moody ganó la elección al Senado federal, mientras que Byron Donalds, respaldado por Trump, se impuso al demócrata David Jolly en la disputa por la gobernación.

Florida mantuvo el predominio republicano en sus principales contiendas electorales.

Una de las contiendas más ajustadas se registró en el distrito 27 de Florida, donde la congresista cubanoamericana María Elvira Salazar aventajó al demócrata Eliott Rodriguez por 1.116 votos. Según los resultados provisionales de las autoridades electorales, Salazar obtuvo 124.474 sufragios (50,23 %), frente a los 123.358 (49,77 %) de su rival. Las cifras estaban pendientes de certificación definitiva.

La estrecha diferencia adquiere relevancia en Miami-Dade, condado que concentra una de las mayores comunidades cubanoamericanas de Estados Unidos y donde los republicanos han consolidado una importante presencia electoral. Sin embargo, los resultados generales del distrito no permiten determinar por sí solos cómo votaron los electores de origen cubano.

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