“No es cultura, es acoso”: joven cubana denuncia violencia machista en las calles de Cuba

Una joven cubana expuso en Instagram cómo los llamados “piropos” invaden el espacio de las mujeres y normalizan una violencia diaria que limita su libertad.

La joven cubana Yailett Hernández denunció en Instagram la violencia machista normalizada que muchas mujeres enfrentan en las calles de Cuba, donde silbidos, insinuaciones, frases sexuales y comentarios sobre el cuerpo suelen ser presentados como “piropos”, “costumbre” o parte de la cultura popular.

En su video, Hernández cuestiona esas prácticas y advierte que un supuesto halago deja de serlo cuando incomoda, sexualiza o intimida. Su testimonio apunta a una realidad cotidiana: muchas mujeres no pueden caminar libres, seguras y sin miedo por el espacio público.

“Piropos” que invaden el cuerpo

La denuncia de Hernández se centra en el acoso callejero como una forma de violencia que convierte el cuerpo femenino en objeto de opinión pública. No se trata de censurar toda interacción en la calle, sino de reconocer el límite entre una expresión respetuosa y una conducta invasiva.

La joven insiste en que ninguna mujer debería verse obligada a cambiar de acera, evitar grupos de hombres en una esquina o medir su ropa para intentar protegerse. Esa adaptación constante revela hasta qué punto el miedo condiciona la movilidad femenina.

Un problema respaldado por estudios

La normalización del acoso también ha sido documentada en investigaciones sobre Cuba. Oxfam registró que el 75% de los hombres de 15 a 19 años admitía que sus amigos creen que pueden decir “piropos” a una mujer.

Además, un estudio publicado en 2024, realizado con 300 mujeres de nueve instituciones de educación superior del país, identificó el acoso verbal y gestual como la modalidad más frecuente del acoso sexual callejero.

La discusión planteada por Hernández resume una frontera clave: cuando una frase invade, intimida o reduce a una mujer a su cuerpo, no es cultura. Es acoso.

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