El nieto de Raúl Castro, vinculado a la Mafia Cubana de Quintana Roo que explotó a mujeres en México
"The New York Times" señala a "El Cangrejo" como presunto colaborador de una red que extorsionó a migrantes, obligó a mujeres a trabajar en clubes de estriptis y dejó al menos 25 muertos.
Una investigación de The New York Times vincula a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exgobernante cubano Raúl Castro, con la llamada Mafia Cubana de Quintana Roo, una organización transnacional investigada durante años por autoridades estadounidenses por tráfico de migrantes, secuestros, extorsión y robo de embarcaciones.
José Miguel González Vidal, uno de los integrantes condenados de la red, aseguró a fiscales estadounidenses que Raúl Guillermo Rodríguez Castro facilitaba desde Cuba las operaciones del grupo.
Según documentos judiciales revisados por The New York Times, algunas mujeres que no podían pagar las sumas exigidas por la organización fueron obligadas a trabajar en clubes de estriptis. Los mismos expedientes registran al menos 25 muertes durante los trayectos vinculados a la red entre Cuba y México.
Una red entre Cuba, México y Florida
Los antecedentes de la investigación se remontan a finales de la década de 2000. Durante esos años comenzaron a desaparecer embarcaciones, motores y equipos náuticos en el suroeste de Florida, desde Sarasota hasta Naples y Marco Island.
Las autoridades relacionaron después esos robos con una estructura que trasladaba las embarcaciones a México. Allí eran utilizadas para apoyar el tráfico marítimo de migrantes cubanos.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos se refiere al grupo como “La Mafia Cubana en Quintana Roo” y señala que sus actividades fueron investigadas mediante una operación multinacional de autoridades estadounidenses y mexicanas. Entre las personas vinculadas judicialmente con la organización figuran José Miguel González Vidal, Reynaldo Abreu García, Yohismy Pérez González, Yosvani Carbonel Lemus, Reynaldo Crespo Márquez, Jancer Sergio Ramos Valdés, Maikel Antonio Hechavarría Reyes y Mónica Susana Castillo.

Las investigaciones quedaron integradas en la Operación Sísifo, una fuerza de trabajo en la que participaron la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida, el FBI y Homeland Security Investigations. Según el Departamento de Justicia, las actuaciones desarrolladas desde 2012 derivaron en condenas contra más de 30 integrantes y asociados vinculados con la organización.
Migrantes convertidos en rehenes
La actividad de la organización no se limitaba al traslado clandestino desde Cuba. De acuerdo con el expediente federal, la red se lucraba mediante el tráfico y la extorsión de migrantes cubanos retenidos como rehenes en México, mientras sus familiares intentaban reunir el dinero exigido para liberarlos.
Las víctimas debían proporcionar los datos de contacto de un familiar, a quien integrantes de la organización exigían alrededor de 10.000 dólares por su liberación. Cuando la familia pagaba, la persona retenida era enviada en autobús hacia la frontera entre México y Estados Unidos con instrucciones para solicitar asilo. Quienes no conseguían reunir el dinero permanecían en manos de la red y eran sometidos a violencia.
El Departamento de Justicia documentó que quienes no podían pagar eran golpeados, amenazados con cuchillos y armas de fuego y sometidos a descargas eléctricas.
El Departamento de Justicia documentó que quienes no podían pagar eran golpeados, amenazados con cuchillos y armas de fuego y sometidos a descargas eléctricas. Los integrantes de la red también amenazaban a sus familiares con torturar, privar de alimentos o asesinar a las víctimas si no entregaban el dinero. Algunas personas permanecieron retenidas hasta ser rescatadas por las autoridades mexicanas.
Mujeres obligadas a trabajar en clubes de estriptis
La violencia ejercida por la organización tuvo además una dimensión específica en el caso de algunas mujeres. Según documentos judiciales revisados por The New York Times, aquellas que no podían pagar las sumas exigidas eran obligadas a trabajar en clubes de estriptis.
El dato muestra que, para algunas migrantes, la extorsión no se limitó al cautiverio y las amenazas utilizadas contra otras víctimas. La organización también recurrió al trabajo forzado de mujeres como forma de explotación dentro del esquema de cobro de las deudas migratorias.
Al menos 25 personas murieron en los trayectos
Los documentos judiciales consultados por The New York Times registran que al menos 25 personas murieron durante los viajes vinculados a estas operaciones entre Cuba y México.
Los documentos judiciales consultados por The New York Times registran que al menos 25 personas murieron durante los viajes vinculados a estas operaciones entre Cuba y México.
Otros procesos vinculados a la Operación Sísifo permiten conocer las condiciones de algunas travesías. Tomas Vale Valdivia dirigió una conspiración que transportó a más de 100 migrantes cubanos hacia México y posteriormente hacia Estados Unidos.
Tomas Vale Valdivia reconoció que algunas embarcaciones iban sobrecargadas o navegaban con mal tiempo. Los viajes implicaban un riesgo grave de muerte o lesiones para los migrantes. En 2020 fue condenado a 57 meses de prisión.
El testimonio que vincula al nieto de Raúl Castro con la red
José Miguel González Vidal fue condenado a 25 años de prisión tras declararse culpable. Según The New York Times, aseguró a fiscales estadounidenses que Raúl Guillermo Rodríguez Castro colaboraba con la organización desde Cuba y facilitaba sus operaciones.
Según esas declaraciones, integrantes de la organización habrían entregado sobornos y regalos a Raúl Guillermo Rodríguez Castro a cambio de protección frente a la Guardia Costera y la Aduana cubanas. José Miguel González Vidal afirmó que entregó al nieto de Raúl Castro una lancha de alto rendimiento Fountain 38.

La investigación de The New York Times señala que Raúl Guillermo Rodríguez Castro habría recibido un reloj Rolex, una motocicleta Suzuki y ropa Louis Vuitton. El señalamiento se basa en declaraciones de José Miguel González Vidal y otras fuentes vinculadas con el caso. Hasta ahora, Raúl Guillermo Rodríguez Castro no ha sido acusado por estos hechos.
Embarcaciones y motores robados para sostener la red
Las investigaciones federales documentaron el envío a México de alrededor de 600 motores fuera de borda robados. Algunos fueron destinados a Tomas Vale Valdivia y a redes relacionadas con el tráfico de migrantes. Los motores incluidos en uno de esos procesos tenían un valor de reposición superior a 11 millones de dólares.
Javier Hernández y Ramón Reyes Aranda participaron en el robo y traslado de embarcaciones desde Florida hacia México. La organización utilizaba bienes robados para financiar sus operaciones y sobornar a funcionarios extranjeros, según las pruebas judiciales. Los sobornos buscaban reducir la intervención de las autoridades en el tráfico de migrantes.
Migrantes sometidos a extorsión, violencia y explotación
Las revelaciones sobre Raúl Guillermo Rodríguez Castro añaden una dimensión política a una causa que durante años se investigó principalmente como una trama de crimen organizado entre Cuba, México y Estados Unidos.
El nuevo señalamiento pone ahora bajo escrutinio los posibles apoyos que la red habría recibido desde la Isla y su cercanía con el entorno familiar de Raúl Castro.
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