El régimen cubano accede a escuchar oferta de ayuda humanitaria de EE.UU.

Washington ofrece 100 millones de dólares en ayuda humanitaria y acceso gratuito a internet para los cubanos mientras la isla se queda sin combustible.

| Noticias | 14/05/2026
Un cubano revisa su teléfono durante un apagón. Foto: EFE
Un cubano revisa su teléfono durante un apagón. Foto: EFE

En medio de la peor crisis energética que vive Cuba en décadas, Washington lanzó esta semana un ultimátum velado al régimen de Miguel Díaz-Canel: aceptar una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, distribuida sin pasar por instituciones estatales cubanas, o enfrentar la responsabilidad histórica de haberle negado esa ayuda a su propio pueblo en un momento crítico.

El Departamento de Estado publicó el miércoles 13 de mayo un comunicado en el que reiteraba su oferta. La asistencia, según Washington, sería distribuida “en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables”, y vendría acompañada de acceso gratuito a internet mediante conexión satelital para los cubanos dentro de la isla. El texto concluía con una advertencia: “La decisión recae en el régimen cubano: aceptar nuestra oferta de asistencia o rendir cuentas ante el pueblo cubano por obstaculizar una ayuda crucial que salva vidas”.

La oferta no es nueva. El secretario de Estado Marco Rubio ya la había anunciado una semana antes, durante su visita a Roma, señalando que el régimen “desafortunadamente, hasta ahora, no ha accedido a que se distribuya”. La Habana, que entonces calificó el anuncio como una “fábula”, se ha visto ahora obligada a rectificar su posición ante el peso de las circunstancias.

El colapso cubano y la oportunidad de Marco Rubio

Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio durante una comparecencia en la Casa Blanca.
Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio durante una comparecencia en la Casa Blanca.

El propio 13 de mayo, el ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, compareció ante los medios estatales para confirmar lo que muchos ya sabían: “No tenemos absolutamente nada de fuel, no tenemos absolutamente nada de diésel”, dijo. Las reservas estratégicas de combustible “se fueron perdiendo durante los años a partir de la situación económica y financiera”, reconoció, advirtiendo que, con la llegada del verano, la situación “se está poniendo más caliente”.

En La Habana, los apagones superan las 20 horas diarias, siendo aún más largos en otras provincias. Las plantas termoeléctricas del país llevan medio siglo en operación, el doble de su vida útil estimada, y nueve de sus 16 unidades no están funcionando.

Pero la crisis cubana no se reduce solo al problema energético. Desde el Air Force One, durante un viaje oficial a China, Marco Rubio concedió una entrevista a Fox News donde abordó las causas de esa crisis: “La riqueza está controlada por una empresa privada, propiedad de generales del ejército. Ellos se quedan con todo el dinero. Tienen miles de millones de dólares […]. Este es un país donde la gente, literalmente, está comiendo basura de las calles, pero hay una empresa que controla todo el dinero que se genera allí y que tiene entre 15.000 y 16.000 millones de dólares”, señaló.

Rubio insistió en la necesidad de un cambio político sustancial en la isla: “No se puede cambiar la trayectoria económica de Cuba mientras las personas que están al mando ahora sigan al mando”, dijo. Sin embargo, añadió: “Les daremos una oportunidad”.

En declaraciones previas, recogidas por varios medios internacionales, Rubio ha reiterado esa idea: “Necesitamos cambiar el sistema que dirige el país, y es necesario cambiar el modelo económico que tiene. Es el único camino a seguir si la gente quiere un futuro mejor”.

En medio de la crisis, la desesperación ha desbordado las calles cubanas. Minutos después de que el ministro de Energía y Minas anunciara el agravamiento de la situación, nuevas protestas estallaron en varios municipios de La Habana con consignas de “¡Abajo la dictadura!”. Los cacerolazos y protestas se han sucedido en todas las provincias del país durante meses, pero las protestas del 13 de mayo son las mayores registradas en la capital cubana desde el 11 de julio de 2021.

El régimen accede a escuchar la oferta de EE.UU.

Bruno Rodriguez
Bruno Rodríguez, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba.

La nueva oferta de enviar cien millones de dólares en ayuda humanitaria, va acompañada de la propuesta de dar acceso gratuito a internet vía satélite, presumiblemente a través de Starlink; algo que ya Washington había planteado en las reuniones bilaterales celebradas el 10 de abril. En aquel encuentro, la delegación estadounidense también insistió en la liberación de presos políticos, la ampliación de las libertades civiles y la compensación a ciudadanos y empresas estadounidenses por sus bienes confiscados.

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla respondió el jueves 14 de mayo en sus redes sociales con un tono menos exaltado que antes: “Estamos dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría", escribió, aunque añadió que la ayuda debe ser “libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor de un pueblo bajo asedio”. Y añadió que “la mejor ayuda que en este y en cualquier momento podría dar el gobierno de los EEUU al noble pueblo cubano es desescalar las medidas del bloqueo energético, económico, comercial y financiero, recrudecido como nunca antes en los últimos meses”.

El giro de su discurso es obvio. A principios de mayo, el propio Rodríguez Parrilla había rechazado la misma oferta. Y en los meses de enero y febrero, cuando Estados Unidos envió 9 millones de dólares en ayuda humanitaria a través de Cáritas, el régimen denunció los envíos como una manipulación “oportunista” y “con fines políticos”.

El ofrecimiento de Washington, la “oportunidad” anunciada por Rubio días atrás y la disposición de La Habana a “escuchar” sugieren que ambos gobiernos exploran otra vez un espacio de negociación en el que la urgencia humanitaria funciona como catalizador.

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