OGAT verifica el feminicidio número 30 en Cuba en 2026: la cifra casi duplica la registrada en igual fecha de 2025
La víctima, una joven madre de 26 años, luchó por su vida durante más de ocho horas. Testimonios recabados por el Observatorio describen apagones, incomunicación, demora de la ambulancia y falta de insumos básicos para atenderla.
El Observatorio de Alas Tensas (OGAT) verificó el feminicidio de Lisney Cárdenas Bruzón, de 26 años de edad, residente en la comunidad rural de La Tomatera, municipio Florida, provincia Camagüey.
Con este caso, OGAT contabiliza 30 feminicidios en Cuba en lo que va de 2026, una cifra que casi duplica los 16 feminicidios registrados en igual fecha de 2025. El alza resulta alarmante y confirma el agravamiento de la violencia contra las mujeres y las niñas en un país sin refugios, sin sistemas efectivos de protección, sin políticas públicas integrales y atravesado por una crisis que profundiza la desprotección.
Según las verificaciones realizadas por el Observatorio a partir de testimonios de testigos presenciales, amistades, vecinos de la comunidad y fuentes directas vinculadas al caso, Lisney fue atacada el 3 de junio de 2026, alrededor de las 5:30 p.m., presuntamente por su esposo, identificado como Jorge Vázquez Hernández.
Las fuentes consultadas coinciden en que la relación atravesaba una ruptura y que Lisney no deseaba continuar con su agresor. También señalan que el ataque ocurrió después de que el presunto victimario la llamara para conversar en su casa.
De acuerdo con los testimonios recogidos por OGAT, Lisney sufrió graves heridas cortantes en el cuello y otras partes del cuerpo. Uno de sus hijos, un niño de unos 3 años, fue testigo del crimen. La víctima deja además una niña de 8 años en la orfandad materna. Una vez más, la violencia no solo arrebata la vida de una mujer, sino que deja secuelas profundas en sus hijos, familiares y en toda una comunidad.
Ocho horas sin auxilio
Lisney permaneció con vida durante más de ocho horas después del ataque. Murió en la madrugada del 4 de junio, tras una larga agonía provocada por la gravedad de las heridas y la pérdida masiva de sangre. Según fuentes vinculadas al caso, la causa de muerte reportada fue anemia aguda por desangramiento.
Personas que participaron en los intentos de auxilio relataron que Lisney luchó por sobrevivir y expresó reiteradamente su deseo de vivir por sus hijos. Una fuente contó que pedía que no la dejaran morir porque tenía dos niños que criar.
El ataque ocurrió en una comunidad que, según los testimonios, permanecía prácticamente incomunicada debido a los apagones. La falta de electricidad afectó las comunicaciones telefónicas y dificultó pedir ayuda médica de emergencia. Ante la ausencia de conexión y cobertura suficiente, una persona tuvo que trasladarse en una moto hasta Florida para avisar de lo ocurrido y solicitar auxilio.
Las fuentes consultadas describen además un panorama de extrema precariedad en los servicios públicos. La Tomatera se encuentra a unos 26 kilómetros de la cabecera municipal y, según los testimonios, carece desde hace más de un año de médico de familia estable. El consultorio local no contaba con recursos para atender una emergencia de esta magnitud. No había prácticamente nada disponible, y fueron vecinos, familiares y otras personas de la comunidad quienes tuvieron que aportar vendas, sueros e incluso oxígeno para intentar salvarle la vida mientras esperaban la ambulancia.
La ambulancia, según los relatos recogidos, tardó varias horas en llegar. Lisney fue trasladada posteriormente para recibir atención médica, pero falleció durante la madrugada del 4 de junio. Su entierro se realizó ese mismo día, a las 5:00 p.m.
La muerte de Lisney ha provocado una profunda conmoción en La Tomatera, donde era descrita por amistades y vecinos como una joven muy querida. El dolor se extiende a toda la comunidad, marcada por la brutalidad del crimen, por la presencia de un niño pequeño durante la agresión y por la sensación de abandono ante una emergencia en la que faltaron comunicación, transporte sanitario oportuno e insumos básicos.

Desprotección ante el feminicidio en Cuba
Este feminicidio muestra, una vez más, la desprotección total que enfrentan muchas mujeres en Cuba. A la violencia ejercida por un agresor en el ámbito íntimo se suman la falta de redes institucionales de protección, la ausencia de refugios, la precariedad del sistema de salud, los apagones, la incomunicación y el abandono de las comunidades rurales. En ese contexto, la crisis también produce víctimas: agrava el riesgo, retrasa la ayuda y puede convertir la espera en una sentencia de muerte.
Lleguen nuestras condolencias a sus hijos, familiares, amistades y personas allegadas. Recomendamos atención psicológica especializada y acompañamiento integral para los menores afectados por este crimen.
Hasta el 6 de junio de 2026, OGAT contabiliza en Cuba:
🖤 3️⃣0️⃣ feminicidios
⚠️ 1️⃣9️⃣ intentos de feminicidio
1️⃣ asesinato de hombre por motivos de género
Necesitamos acceso al informe de investigación del caso de Anais Tamayo Puente.
Además, OGAT investiga 12 posibles feminicidios, 5 intentos y 1 asesinato de hombre por motivos de género alertados en 2025, así como 10 posibles feminicidios y 2 intentos alertados en 2026.
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