Fatima Ezzahra El Mansouri: de primera alcaldesa de Marrakech a jefa del Gobierno marroquí
La abogada de 50 años llega al poder tras casi dos décadas de carrera política, mientras persisten las demandas feministas para garantizar los derechos de las mujeres marroquíes.
El rey Mohammed VI nombró el 29 de septiembre de 2026 a Fatima Ezzahra El Mansouri, de 50 años, primera mujer jefa de Gobierno de Marruecos, y le encargó formar un nuevo Ejecutivo. Abogada y dirigente del Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), la política marroquí alcanza el máximo cargo gubernamental del país tras una trayectoria que incluye dos mandatos al frente de la alcaldía de Marrakech y su paso por el Ministerio de Urbanismo y Vivienda.
El nombramiento se produjo después de las elecciones parlamentarias del 23 de septiembre, en las que el PAM obtuvo 97 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes, sin alcanzar la mayoría absoluta. Los comicios registraron una participación del 38 %, en un país marcado por demandas de reformas económicas y sociales. La llegada de Fatima Ezzahra El Mansouri al poder también se produce en medio de los reclamos de organizaciones feministas para eliminar las desigualdades legales y económicas que afectan a las mujeres marroquíes.
De la formación jurídica a la política marroquí
Fatima Ezzahra El Mansouri nació el 3 de enero de 1976 en Marrakech, en una familia originaria de la región de Rehamna. Su padre, Abderrahmane El Mansouri, fue abogado, pachá de Marrakech y embajador de Marruecos en Emiratos Árabes Unidos. Estudió Derecho Privado en la Universidad Mohammed V de Rabat y continuó su formación en la Universidad de Montpellier, Francia, donde se especializó en derecho contractual. También cursó estudios de derecho empresarial en Nueva York. En 2005 comenzó a ejercer como abogada en Marrakech, antes de orientar su carrera hacia la política.
Su trayectoria política comenzó en el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), del que fue una de las fundadoras en 2008. La organización surgió con la participación de Fouad Ali El Himma, amigo de infancia y antiguo compañero de estudios del rey Mohammed VI, quien posteriormente se convirtió en consejero real. El PAM defendió un programa de modernización institucional y reformas sociales, aunque sus vínculos con el entorno del monarca han alimentado el debate sobre su independencia dentro del sistema político marroquí.
Su trayectoria política comenzó en el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), del que fue una de las fundadoras en 2008.
Su ascenso dentro del PAM estuvo acompañado por responsabilidades institucionales y parlamentarias. Además de dirigir el Ayuntamiento de Marrakech, Fatima Ezzahra El Mansouri fue diputada entre 2011 y 2021 y presidió el Consejo Nacional del partido entre 2016 y 2024, antes de asumir responsabilidades ministeriales y la coordinación de su dirección colegiada.
La primera mujer alcaldesa de Marrakech
En junio de 2009, con apenas 33 años, Fatima Ezzahra El Mansouri se convirtió en la primera mujer alcaldesa de Marrakech, una de las principales ciudades de Marruecos. Su elección coincidió con un acontecimiento familiar: la muerte de su padre el mismo día de los comicios municipales. La dirigente inició así su primera experiencia al frente de una administración local, en un escenario político donde las mujeres tenían una presencia limitada en los puestos de mayor responsabilidad.
Su primera elección estuvo marcada por una disputa judicial relacionada con presuntas irregularidades electorales. Un tribunal administrativo anuló inicialmente los resultados en una circunscripción de Marrakech, tras un recurso presentado por representantes de una formación rival. Sin embargo, la decisión fue recurrida y posteriormente revocada por un tribunal de instancia superior, lo que permitió a Fatima Ezzahra El Mansouri mantener la alcaldía.
En septiembre de 2021, Fatima Ezzahra El Mansouri regresó a la alcaldía de Marrakech, seis años después de finalizar su primer mandato. Ese mismo año fue nombrada ministra de Ordenación Territorial, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad, lo que le permitió combinar responsabilidades locales con su participación en el Gobierno nacional.
Su trayectoria también recibió reconocimiento internacional en 2014, cuando la revista Forbes la incluyó entre las 20 mujeres jóvenes más poderosas de África. Ese mismo año fue seleccionada para el programa Young Global Leaders del Foro Económico Mundial, que reúne a profesionales y dirigentes de distintos ámbitos.
De ministra de Urbanismo a dirigente del PAM
Entre 2021 y 2026, Fatima Ezzahra El Mansouri fue ministra de Ordenación Territorial, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad en el Gobierno de Aziz Akhannouch. Durante su mandato participó en la implementación de programas de ayudas directas para adquirir viviendas y en las actuaciones de reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto de Al Hauz, ocurrido en septiembre de 2023. Su gestión estuvo vinculada a políticas de acceso a la vivienda y desarrollo territorial.
En febrero de 2024, Fatima Ezzahra El Mansouri asumió la coordinación de la dirección colegiada del PAM, una estructura de liderazgo compartido con otros dirigentes de la organización. Desde esa responsabilidad participó en la conducción del partido hasta las elecciones parlamentarias de septiembre de 2026, en las que la formación obtuvo 97 escaños y se convirtió en la primera fuerza de la Cámara de Representantes.
Al referirse a la disposición de su organización para establecer alianzas políticas, Fatima Ezzahra El Mansouri defendió el diálogo sin renunciar al programa de su partido:
“Estamos abiertos a todo el mundo sin comprometer nuestros principios y proyecto, y continuaremos el diálogo porque representa nuestra cultura”.
Para sacar adelante su Ejecutivo, Fatima Ezzahra El Mansouri necesita reunir una mayoría parlamentaria de al menos 198 escaños, frente a los 97 obtenidos por el PAM. Las negociaciones determinarán qué formaciones políticas integrarán la coalición y qué acuerdos permitirán desarrollar su programa de Gobierno.
Una mujer al frente del Gobierno en una monarquía con amplios poderes
Fatima Ezzahra El Mansouri asume la jefatura del Gobierno dentro de un sistema monárquico en el que el rey Mohammed VI conserva amplios poderes políticos. El monarca ejerce funciones decisivas en la política exterior, la Defensa y los asuntos religiosos, además de nombrar a los miembros del Gobierno a propuesta de quien ocupa su jefatura. Esta distribución constitucional establece los límites institucionales en los que deberá desarrollar su mandato.

Según el artículo 47 de la Constitución de Marruecos, el rey nombra a la persona que encabezará el Gobierno entre los integrantes del partido que obtiene el primer lugar en las elecciones a la Cámara de Representantes. Corresponde después a la persona designada proponer la composición del Ejecutivo, cuyos miembros son nombrados por el monarca. Para completar el proceso, el Gobierno debe presentar su programa y obtener la confianza de la mayoría absoluta de la Cámara.
Con este nombramiento, Marruecos se convierte en el segundo país árabe en tener a una mujer como jefa de Gobierno.
Con este nombramiento, Marruecos se convierte en el segundo país árabe en tener a una mujer como jefa de Gobierno, después de Túnez, donde Najla Bouden ocupó el cargo entre 2021 y 2023. La dirigente tunecina fue designada por el presidente Kaïs Saied, mientras que Fatima Ezzahra El Mansouri accedió a la jefatura del Ejecutivo después de que su partido obtuviera el mayor número de escaños en las elecciones parlamentarias. En ambos casos, el ejercicio del cargo está condicionado por las atribuciones de sus respectivas jefaturas de Estado.
Los derechos de las mujeres, una reforma pendiente en Marruecos
El nombramiento de Fatima Ezzahra El Mansouri coincide con reformas pendientes en materia de derechos de las mujeres en Marruecos. Human Rights Watch ha señalado que el Código de Familia mantiene disposiciones discriminatorias relacionadas con la herencia y las relaciones familiares, además de excepciones que permiten autorizar matrimonios de menores de edad. Aunque las autoridades anunciaron propuestas para modificar esta legislación, las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres han reclamado cambios que garanticen una mayor igualdad jurídica.
La protección frente a la violencia machista constituye otra de las demandas pendientes en Marruecos. Organizaciones de derechos humanos han denunciado que la legislación no tipifica expresamente la violación dentro del matrimonio y han reclamado medidas que refuercen la protección de las víctimas. Estas demandas incluyen reformas legales y mecanismos que faciliten el acceso de las mujeres a la justicia y a servicios de asistencia.

La desigualdad económica también limita la autonomía de las mujeres marroquíes.
La desigualdad económica también limita la autonomía de las mujeres marroquíes. Según las estadísticas laborales del Alto Comisionado de Planificación de Marruecos, la participación femenina en el mercado de trabajo continúa muy por debajo de la masculina. Esta brecha refleja las dificultades de acceso al empleo remunerado y constituye uno de los principales desafíos para las políticas de igualdad del nuevo Gobierno.
El desafío de convertir la representación en derechos
Durante la campaña electoral, Fatima Ezzahra El Mansouri se pronunció sobre la participación política de las mujeres y los límites de la representación institucional, al afirmar que:
“El empoderamiento de las mujeres no debe detenerse en una presencia simbólica ni en utilizarlas como fachada política”.
Tras diecisiete años de trayectoria política, desde su primera elección como alcaldesa de Marrakech en 2009, Fatima Ezzahra El Mansouri asume la jefatura del Gobierno con experiencia en la administración municipal, el Parlamento, la dirección partidista y la gestión ministerial. Su carrera también refleja los vínculos entre los partidos políticos y la monarquía marroquí, dentro de un sistema en el que el acceso a los cargos de mayor responsabilidad sigue condicionado por la distribución constitucional del poder.
La primera mujer nombrada jefa de Gobierno de Marruecos deberá afrontar ahora las demandas de igualdad que persisten en su país, desde la reforma del Código de Familia hasta la protección frente a la violencia machista y el acceso al empleo. Las decisiones que adopte su Ejecutivo permitirán evaluar si el precedente que representa su nombramiento se traduce también en avances concretos para los derechos de las mujeres marroquíes.
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