Mujeres en Cuba: las urgencias en la transición a la democracia
Uno de los retos de la transición en Cuba será garantizar la protección efectiva de las mujeres y devolverles el derecho de representarse a sí mismas.
En un contexto de intensas transformaciones económicas, políticas y sociales en Cuba, la violencia de género, las desapariciones de mujeres, niñas y niños y la creciente feminización de la pobreza son problemáticas que, según activistas de los derechos de las mujeres, requieren atención inmediata, con la participación dinámica de estas como sujetas de decisión.
Perspectiva crítica sobre el discurso oficial
La periodista e investigadora Eugenia Gutiérrez, en una entrevista concedida a Alas Tensas, remarca que “durante décadas, el régimen cubano proyectó una imagen de avance y emancipación femenina a través de altos niveles educativos y participación de mujeres en estructuras del Estado. Pero detrás de esa fachada, la causa de la mujer estuvo subordinada al aparato político, usada como herramienta propagandística al servicio de la dictadura cubana”.
“La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) nunca representó de forma autónoma los derechos reales de las mujeres, muy al contrario, ha sido una maquinaria de propaganda”, agrega.

Gutiérrez enfatiza que la visibilización de los feminicidios y la violencia de género ha sido posible gracias a organizaciones independientes como el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) y la Red Femenina de Cuba. “El empoderamiento real debe comenzar construyendo asociaciones independientes que representen las reivindicaciones de todas las mujeres desde abajo hacia arriba […] sin subordinación al poder político. En el futuro democrático de Cuba el verdadero empoderamiento de la mujer tiene que empezar precisamente por ahí, por devolverles […] la capacidad de representarse a sí mismas”, concluye.
Indicadores Críticos de Riesgo prevén urgencias
En el último informe del OGAT, correspondiente a 2025, se identifican como Indicadores Críticos de Riesgo (ICR) la ausencia de leyes sobre consentimiento de aborto en menores de edad, la violencia en penales, el analfabetismo funcional creciente, la sobrecarga laboral de madres solteras y la feminización de la pobreza. Y destaca que estas urgencias invisibles muestran que la participación femenina no puede limitarse a un discurso legal: debe transformarse en acción efectiva y protección real.
Además, en la Sección de Indicadores Críticos de Riesgo (migraciones y desapariciones) del propio informe se documentan hallazgos alarmantes: incremento de desapariciones, violencia estructural y brechas en la protección social que, en su consideración, “deberán atenderse en el escenario de una transición”.
“La participación femenina no puede limitarse a un discurso legal: debe transformarse en acción efectiva y protección real.”
El fenómeno de mujeres desaparecidas en travesías migratorias es otro reflejo de la violencia estructural. Casos como el hundimiento del remolcador, que data del 13 de marzo de 1994, donde murieron 16 mujeres y 10 niñas y niños, víctimas de la violencia estatal, advierten la urgencia de proteger a las poblaciones más vulnerables.
Realidad cotidiana y exclusión
Se trata también de atender las necesidades cotidianas. La Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (ENIG-2016), elaborada por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), reveló que el 81.3 % de los hogares con personas dependientes en Cuba están encabezados por mujeres. Esto significa que más de 8 de cada 10 jefaturas de hogar son mujeres carentes de respaldo estatal y de oportunidades educativas o laborales adecuadas, y que la mayoría carga con la responsabilidad económica y de cuidado en familias fragmentadas.
Al respecto, Elena Larrinaga, Presidenta de la Red Femenina y del Partido Demócrata Cristiano de Cuba, resume que, de cara a la transición, “será crucial detener el colapso de los servicios básicos, como el agua potable; garantizar seguridad alimentaria y acceso a medicinas; rescatar el sistema de salud y restablecer un marco institucional que asegure los derechos civiles”.
“Solo con libertad real y participación plena se podrá empoderar a las mujeres que sostienen familias bajo condiciones materiales y emocionales extremas”, destaca.
Hacia una plataforma institucional
Fuentes en redes sociales y organizaciones feministas coinciden al señalar que el reto de la transición será convertir avances legales y discursivos en garantías efectivas, con la creación de una plataforma que asegure protección y participación plena.
Y como subrayara la coordinadora del Observatorio de Género de Alas Tensas, Yanelis Núñez, durante su intervención en el V Período de Sesiones del Foro Permanente sobre Afrodescendientes de la ONU recientemente celebrado en Ginebra: “Muchas mujeres afrodescendientes, rurales o jóvenes, continúan excluidas de la toma de decisiones que afectan sus vidas, […] las voces históricamente marginadas no deben ser invisibles; la transición debe incluirlas plenamente y con urgencia”.
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