Cecilie Flatval, la mujer con cáncer de mama incurable que inspiró una estatua frente al Parlamento de Noruega
Madre de tres hijos, participó en la creación de la primera escultura del mundo dedicada, según sus promotores, a una mujer con esta enfermedad. Pudo verla terminada antes de morir en 2023.
En el centro de Oslo, una estatua de bronce muestra a una mujer con el torso parcialmente descubierto, un solo pecho y la cicatriz de una mastectomía. No representa a una reina ni a una heroína nacional, sino a Cecilie Flatval, una madre noruega de tres hijos que vivió con cáncer de mama metastásico y prestó su imagen para dar visibilidad a las mujeres que afrontan esta enfermedad incurable.
Inaugurada el 20 de junio de 2022, cuando Cecilie tenía 44 años, la obra fue presentada por la Asociación Noruega de Cáncer de Mama (Brystkreftforeningen) como la primera estatua del mundo dedicada a una mujer con cáncer de mama incurable. Cecilie participó en su creación y pudo contemplarla terminada antes de morir, en abril de 2023.
Una madre que decidió hablar de la vida y de la muerte
Cecilie Flatval vivía en Lambertseter, un barrio de Oslo, y era madre de tres hijos. A los 42 años recibió un diagnóstico de cáncer de mama metastásico, una etapa avanzada de la enfermedad en la que las células cancerosas se han propagado a otros órganos o tejidos del cuerpo. Cuando se inauguró la estatua, sus hijos tenían 21, 19 y 9 años.
Cecilie comenzó a compartir públicamente su experiencia con el apoyo de la asociación. No quería limitar su testimonio a los tratamientos médicos o las expectativas de supervivencia. También quería hablar de la maternidad, la incertidumbre y la posibilidad de morir, asuntos que consideraba inseparables de su experiencia con la enfermedad.

“Hablad de la muerte. Pronto”. Con estas palabras, Cecilie defendía la importancia de conversar abiertamente sobre el final de la vida, según su testimonio recogido por los promotores de la escultura.
Para Cecilie, hablar abiertamente de la muerte era una manera de afrontar el miedo y romper el silencio que suele rodearla. Pensaba especialmente en sus hijos y en el futuro que no podría compartir con ellos. Por eso deseaba que la estatua se convirtiera en un lugar al que pudieran acudir para recordarla.
Sin embargo, no quería que su imagen quedara reducida a la enfermedad. Su intención era hacer visibles a las mujeres con cáncer metastásico como personas con historias, familias, deseos y vidas propias, más allá de su condición de pacientes.
El origen de una estatua contra la invisibilidad
La iniciativa surgió de la Asociación Noruega de Cáncer de Mama, que buscaba llamar la atención sobre un grupo de pacientes frecuentemente eclipsado por las campañas centradas en la detección temprana, los tratamientos y las historias de supervivencia.
Con el apoyo de la Asociación Noruega de Escultores y una donación de la empresa Eiendomsspar, los promotores organizaron un concurso artístico en dos fases. De una convocatoria abierta surgieron tres finalistas, que presentaron propuestas tras reunirse personalmente con Cecilie. El jurado eligió el proyecto del escultor noruego Håkon Anton Fagerås.
Håkon Anton Fagerås trabajó directamente con Cecilie para captar sus rasgos, sus gestos y las proporciones de su cuerpo. Primero elaboró un modelo de arcilla a pequeña escala, que después fue ampliado y fundido en bronce en Pietrasanta, Italia. La escultura terminada fue trasladada a Noruega.
Håkon Anton Fagerås trabajó directamente con Cecilie para captar sus rasgos, sus gestos y las proporciones de su cuerpo.
El escultor buscó alejarse de una representación dramática del cáncer. Su propósito era retratar a Cecilie como una mujer con identidad propia, sin convertir la enfermedad en el único elemento que definiera su imagen.
Del taller del escultor al corazón de Oslo
La estatua fue presentada públicamente el 20 de junio de 2022 en Eidsvolls plass, frente al Parlamento noruego, durante una ceremonia a la que asistieron cientos de personas. Más tarde fue instalada en Spikersuppa, un céntrico espacio de Oslo situado entre el Palacio Real y el Parlamento.

Su instalación en un espacio público permitía llevar la experiencia del cáncer de mama incurable más allá de los hospitales y las asociaciones de pacientes, incorporándola a la vida cotidiana de la ciudad.
Durante la ceremonia, Ellen Harris Utne, entonces presidenta de la Asociación Noruega de Cáncer de Mama, reclamó un acceso más rápido a nuevos tratamientos para las pacientes con cáncer metastásico. Aunque la enfermedad generalmente no tiene cura en esta fase, algunas terapias pueden retrasar su progresión y prolongar la supervivencia.
El cáncer de mama, una enfermedad que afecta a millones de mujeres
El cáncer de mama sigue siendo uno de los principales problemas de salud para las mujeres en el mundo. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se produjeron aproximadamente 2,4 millones de nuevos casos y 694.000 muertes por esta enfermedad entre las mujeres a escala mundial.
El cáncer de mama sigue siendo uno de los principales problemas de salud para las mujeres en el mundo.
Los avances médicos han mejorado las expectativas de supervivencia, aunque el pronóstico depende de la extensión del cáncer y del acceso al diagnóstico y al tratamiento. Cuando la enfermedad produce metástasis en órganos o tejidos distantes, como ocurrió en el caso de Cecilie, generalmente no es curable. Sin embargo, existen tratamientos que pueden frenar su progresión, aliviar los síntomas y prolongar la vida.
En Noruega se registraron 4.528 nuevos casos de cáncer de mama en 2025, de los cuales 4.498 correspondieron a mujeres y 30 a hombres. Ese año, 651 personas fallecieron a causa de la enfermedad. La supervivencia relativa a cinco años entre las mujeres se situó en el 92,9 % durante el período 2021-2025.
El legado de Cecilie Flatval permanece en Oslo
Antes de morir, el 22 de abril de 2023, Cecilie pudo contemplar su estatua terminada y participar en un documental que recogió el proceso de creación. Dejó también su testimonio sobre lo que significaba prestar su imagen a una obra destinada a permanecer en el espacio público.
Hoy, su figura permanece en el centro de Oslo. Algunos transeúntes desconocen la historia que representa; otros pueden reconocer en ella su propia experiencia con el cáncer de mama o la de alguien cercano.
La estatua de Cecilie no conmemora una curación ni una victoria sobre el cáncer. Rinde homenaje a una mujer que decidió mostrar las huellas de su enfermedad y compartir públicamente su experiencia, incluso cuando sabía que no podía curarse.
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