“Las redes sociales son nuestra única tribuna”: informe documenta la represión contra jóvenes en Cuba
Ciudadanía y Libertad presentará en la Asamblea General de la ONU un informe que documenta vigilancia, cortes de internet e intervención de comunicaciones.
Ciudadanía y Libertad presentará el miércoles, 23 de septiembre, en Nueva York, el informe Juventud, poder y redes sociales en Cuba, que identifica 12 patrones de vulneraciones de las libertades de asociación y reunión y documenta el uso de la vigilancia, las restricciones de conectividad y la intervención de comunicaciones contra jóvenes que se organizan y expresan en espacios digitales.
La presentación tendrá lugar en The Graduate Center de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), en un evento paralelo al 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU.
Las redes sociales como espacio de asociación juvenil en Cuba
El informe sostiene que, ante la falta de vías efectivas para constituir organizaciones juveniles independientes, las redes sociales se han convertido en un espacio de asociación de facto. La investigación se basa en testimonios de activistas, estudiantes, periodistas y creadores de contenido dentro de Cuba y en el exilio, contrastados con documentación, estadísticas oficiales y registros de organismos internacionales y organizaciones independientes.
Un participante identificado por el informe como ex preso político del 11J resumió esa dependencia: “Las redes sociales son nuestra única tribuna. No existe otra tribuna”. El documento describe cortes selectivos de conectividad, duplicación de líneas telefónicas, intentos de acceso a WhatsApp, Instagram y Facebook y cancelación de servicios después de publicaciones o convocatorias.
Otra participante relató que una convocatoria para que unas veinte personas acompañaran a un artista en huelga de hambre fue seguida de la pérdida inmediata de llamadas, mensajería y conexión a internet. El informe presenta estos episodios como intervenciones preventivas destinadas a impedir que una reunión llegue a organizarse.
De publicar contenido a ser objeto de vigilancia
La investigación señala que la vigilancia puede comenzar en la adolescencia. Un comunicador de 22 años relató que empezó a producir contenido religioso a los 15 y fue advertido, a través de su madre, de que era seguido por estructuras vinculadas a la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista, aunque no había participado en la protesta estudiantil que motivó la advertencia.
La investigación señala que la vigilancia puede comenzar en la adolescencia.
“Cuando tú logras dentro de Cuba hacer que jóvenes te escuchen, que compartan tu contenido, eso para ellos es peligrosísimo”, afirmó. Para el informe, el factor de riesgo no sería solo el contenido publicado, sino la capacidad de conectar con otros jóvenes y generar comunidad.

Una creadora de contenido de 21 años relató que sufrió cortes de servicio e intervención de su línea tras siete meses publicando vídeos sobre la realidad cotidiana del país. También recibió citaciones dirigidas a su madre, hermana, tías y mejor amiga, además de enfrentar una causa penal. El caso introduce también una dimensión de género: la presión descrita alcanza a varias mujeres de su entorno familiar y afectivo.
Una generación que desarrolla redes de protección
El informe también documenta respuestas juveniles frente a esas prácticas. Estudiantes universitarios dentro de Cuba mantienen contacto con periodistas exiliados para enviar denuncias y textos. Otros jóvenes han desarrollado protocolos de protección mutua para alertar sobre detenciones, reaccionar ante silencios prolongados y publicar materiales cuando una persona pierde la conectividad.
Estudiantes universitarios dentro de Cuba mantienen contacto con periodistas exiliados para enviar denuncias y textos.
Los autores aclaran que las consultas no constituyen una muestra estadística de toda la juventud cubana, sino evidencia cualitativa sometida a criterios de contraste. El informe concluye que la represión digital no busca únicamente limitar mensajes: también intenta impedir que los jóvenes construyan redes de asociación, información y solidaridad.
En la presentación participará Gina Romero, relatora especial de la ONU sobre los derechos a la libertad de reunión pacífica y de asociación. También intervendrán el artista Luis Manuel Otero Alcántara y Carolina Barrero, presidenta de Ciudadanía y Libertad.
El informe sostiene que la represión del espacio digital no ha eliminado las formas de asociación juvenil, sino que las ha obligado a adaptarse. Entre jóvenes dentro de Cuba y personas exiliadas continúan funcionando redes para compartir información, denunciar detenciones, proteger cuentas y sostener a quienes pierden la conexión. En ese escenario, las mismas plataformas utilizadas para vigilar y aislar se han convertido también en espacios de organización juvenil. A través de ellas, los jóvenes construyen redes de solidaridad y apoyo mutuo.
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